3 ideas sobre la comunicación en el trabajo

Advertencia: este artículo está pésimamente redactado, fue escrito durante un momento de alta tensión laboral. Si te parece TL;DR límitate a las negritas y quédate contento. Empezamos…

A communications breakdown can only mean one thing…

Otro de los problemas inherentes al trabajo de en el sector de tecnologías de la información. Cuando hay algun tipo de problema, y te lo comunican en persona, es fácil que te digan algo del estilo ‘mira a ver que pasa que no funka la wea‘ y se queden tan panchos. Sin embargo, cuando el problema es comunicado por escrito (lease correo electrónico o mensajeria instantanea), la verborrea se desata y se emplean formalismos arcaicos que no hacen más que enmarranar una descripción que podría ser bastante simple.

Debe ser algo generacional. Mucha gente (no todos, ojo) en las capas superiores de este negocio, al verse enfrentados a algo tan simple y directo como la mensajería instantánea, se ven descolocados. Creen estar soltando un discurso. Decoran y elaboran cada intervención en una conversación IM hasta que esta supera las 6 lineas para decir lo que se podría haber dicho en 6 palabras. Y que encima, la mayoría escriben bastante despacio, con lo que el ritmo de la conversación es demasiado lento como para poder mantener un intercambio productivo, pero no lo suficiente como para poder volver a lo que estabas haciendo entre linea y linea.

Reserva la mensajería instantánea para tus iguales, los otros mercenarios de la tecla. Para la comunicación vertical consultar el siguiente punto.

Sin embargo, con el correo, al contrario de lo que cabría esperar basándonos en la experiencia con la IM la aproximación es diametralmente opuesta.

Disparan los correos de 4 en 4, sin asunto y sin orden, con dos lineas de contenido y haciendo referencia a ‘lo de ayer’ o ‘al mensaje de antes’ sin citar o dar otro tipo de pistas sobre a que se refieren. O simplemente envían un correo megalítico, un solo párrafo de 40 lineas, con las ideas mezcladas y poco claras. Y por supuesto, con esa cutre ‘notificación de lectura’ del Outlook y esperando respuesta inmediata.

Contraataca. Para cada correo responde inmediatamente pidiendo una clarificación. Cuando la clarificación llegue contesta tambien inmediatamente ‘ok, en cuanto tenga un minuto me pongo con ello’. No alterará mucho tu planning y demostrarás tener reflejos rápidos y capacidad de reacción.

Aún hay más, y ahora llega mi parte. El teléfono. Odio hablar por teléfono. Reconozco que en muchos casos es lo más práctico, pero el timbre que anuncia tienes que dejar lo que estabas haciendo y dedicarle toda tu atención en exclusiva durante los próximos minutos, me pone de pésimo humor de manera casi instantánea. Muchas veces, su única función es transmitir patatas calientes via ondas electromagnéticas. Alguien te llama para que te conectes a tal sitio y mires a ver si funciona tal cosa por que él, que está allí, no puede molestarse en sacar el portátil de la mochila, le viene muy mal. “Y rapidito que tengo al cliente aqui preguntando”. Las malas noticias suelen llegar por teléfono. Las urgencias también.

Nota del autor: Si me llamas por teléfono y sueno borde al descolgar, no es culpa tuya. Es condicionamiento pavloviano. Si no cojo el teléfono, es que me has pillado en medio de algo. Prueba a volver a llamar en unos minutos o enviar un SMS y ya te llamaré yo cuando pueda.

Teclear mientras sujetas el teléfono contra el hombro es una de las mejores maneras de joderte cuello y espalda en 10 minutos. Los auriculares bluetooth ayudan tremendamente en este aspecto, y te permiten sentirte teleoperadora de dientes perfectos como las de los anuncios durante unos minutos.

Auricular+micrófono: IM-PRES-CIN-DI-BLE-BLE. Aunque parezca un poco snob en cuanto lo pruebes te convencerás. Y tambien puedes usarlo para VOIP.

El problema de las 8 horas al dia

Piensa. Videojuegos, divx y en general, ocio aparte… ¿cuantas veces te has pasado 8 horas seguidas sentado delante de un ordenador haciendo algo productivo?

Altos y bajos a lo largo del dia
No tiene sentido. A lo largo del dia, todo el mundo atraviesa momentos de distinta agudeza mental que afectan a cualquier cosa que estés haciendo. De acuerdo, existe esa mítica zona en la que te puedes ver metido por 8, 10 o más horas, cuando te concentras de tal manera en algo que el mundo exterior queda a tu espalda y no tienes más ante ti que un camino, claro y despejado, que te lleva a la consecución de la tarea que estes haciendo. Joder, me pongo cachondillo solo de pensarlo.

Pero eso no es mas que la excepción. Por lo general, el tiempo máximo que puedo estar concentrado en algo sin interrupciones esta entre las 3 y las 5 horas, con una clara tendencia hacia el 3. Despues de ese tiempo las condiciones cambian. El ritmo se ralentiza, el cuerpo me pide movimiento, el cerebro me pide glucosa, los ojos me piden distancia. En otras palabras, es el momento de dejarlo. Pero aqui nos encontramos con el principal inconveniente: el horario de oficina y las expectativas que crea.

El problema de las 8 horas seguidas
El turno de 8 horas es una reliquia del pasado, casi una herencia de la revolución industrial. En una fábrica, se aprietan x tornillos por hora, y al cabo de 8 horas, de algún modo u otro, tienes que haber puesto algo menos de 8x tornillos, si cuentas las pausas para tomar un café y mearlo. Fácil. Pero el problema es que un trabajador de factoría no tiene que aplicar grandes dosis de pensamiento analítico o estratégico para llevar a cabo su trabajo. Está apretando tornillos o no los está apretando y todo es sencillo. Sin embargo, cuando la materia prima del trabajo es la información, cualquier tarea implica el uso de una capacidad de interpretación y juicio.

La lectura que hagas de una lista de requisitos, o la respuesta a un correo electrónico con un informe de fallos varían tremendamente dependiendo de la capacidad de análisis que tengas en ese momento. El diseño de una librería de funciones o la optimización de un bloque de código requieren de una evaluación crítica constante para llegar a buen término. Y el tiempo durante el que se puede mantener este nivel de funcionamiento mental de manera continua es limitado.

Puedes intentar darlo todo y seguir. Cada nueva linea de código aumenta posibilidades de arruinar el trabajo probablemente brillante, que hiciste durante esas primeras 3 horas de gloria laboral. La energía creativa simplemente no está ahi. Pero la productividad se estrella y abre un surco en el suelo, estilo Caballeros del Zodíaco.

Consecuencias
Idealmente, en ese momento lo apropiado es descansar unas horas y salir a dar un paseo, hacer algo de ejercicio. O quizás echar una siesta. Cualquier actividad que te permita recargarte un rato. El problema es que normalmente, esto no es posible. La única opción es el purgatorio de oficina, hacer que parezca que estás ocupado. Aún hay trabajo que hacer, pero lo que no hay es la energía mental para hacerlo.

Durante esas primeras horas de trabajo, has sido feliz. Estabas siendo útil para tí mismo y para los demás. Estabas cumpliendo con tu deber. Y que coño, te estaba quedando niquelao. Despues, lo único que haces es contar las horas hasta que llegue el momento de huir. Sin dejar de vigilar cuando alguien se aproxima, claro. No puedes dejar que te vean ‘de brazos cruzados’ por que entonces descargarán sobre tí los siete marrones de Egipto.
Sabes que aún no has terminado (siempre hay trabajo que hacer) pero no te ves capaz de hacerlo. El avance que vas a conseguir es mínimo en relación al esfuerzo necesario. Simplemente no es rentable, sobre todo cuando sabes que con unas horas de distracción podrías volver a clavar otro par de horas épicas. Pero no hay salida. ‘Prohibido salir del edificio durante…‘ suele decir en las normas.

Para cuando por fin llega la hora de salir, es esta sensación de alerta constante, esas 4 o 5 horas de vivir como una presa que se sabe acechada por un depredador, lo que ha terminado de producir un estado de fatiga mental que ya no vas a quitarte de encima en lo que queda de dia.

No se vayan. Aún hay más.

STOP! Hammer time!

Hay un detalle que no he mencionado hasta ahora. Si trabajas en una oficina, es poco probable que vayas a disfrutar de esas 3 o 4 horas sin interrupciones. Puede llevarte 30 o 40 minutos meterte al trapo, y justo cuando la locomotora empieza a tirar con fuerza, alguien viene con su ‘deja lo que estés haciendo y ponte con…’ de prioridad total y absoluta. El servidor se cuelga y hay que hacer algo con el. Alguien decide que eres su google particular y no deja de hacer pregunta tras pregunta.

Si te interrumpen cuando aún no has podido empezar, estás bueno. Respira, vete a por el primer café de la mañana y abre el Solitario. Ya has jodido el dia entero.

Soluciones. Ideas.

  • Abolición total y absoluta de la cultura empresarial, del trabajo, de la vida sedentaria, de 5/6 de la población mundial, y de la civilización en general. Poco práctica.
  • Seguir como hasta ahora y que le den por culo a todo. La mas factible, lamentablemente. Existe una inercia tremenda, las viejas ideas no mueren hasta que no mueren los viejos pensadores. Y total, a nadie le importa que te estés tocando los huevos siempre que parezca lo contrario.
  • Horario flexible. El horario flexible es mentira. Si apareces a las 8 y a las 12 agarras la puerta, te van a sacar cantares, por mucho que las cosas progresen.
  • Teletrabajo. Interesante pero jodido. Requiere mucha disciplina. No solo para cerrar la puerta de la habitación y ponerse a currar, si no para tener las cosas planificadas y bajo control, ya que el teletrabajo hace díficil responder a las emergencias. Emergencias que muy raramente son tal cosa, pero que van a seguir estando ahi. Si teletrabajas, pero tienes que mantener un horario rígido, realmente no adelantas nada. No puedes irte al gimnasio a media mañana si cuando estés allí vas a recibir cuarenta llamadas.
  • Combinación de todas las anteriores. Un dia en casa, otro dia en la ofi, otro dia hace un sol excelente y trabajas tomando claras en una terraza… es bonito soñar.

Personalmente, creo que la tendencia se orienta a las 3 ultimas, con el teletrabajo siendo cada dia más posible a medida que las ciudades son cada vez más grandes, las telecomunicaciones mejores y la clase directiva mas propensa a jubilarse o ser encarcelada por delitos financieros.
Es mi apuesta. Llevo bastante tiempo pensando en ello y cada vez me parece mas atractivo. Pronto empezaré a dar el coñazo por la oficina a ver que consigo.

¿Y ustedes, ilustres lectores? ¿Que piensa el resto del mundo?.

Actualización: ¡Hola, meneadores!. Este post forma parte de una pequeña serie de post sobre mi “desacuerdo” con el mundo laboral que he escrito durante los últimos dias e iré publicando a lo largo de los próximos. Podeis leer la primera parte en 3 conclusiones sobre el trabajo.