Mobuzz, ni de coña

Hace un par de días, el eco de la blogosfera repetía el nombre de Mobuzz. Resulta que los pobrecitos llevan dos años en funcionamiento, pero aún les falta poco para llegar a break-even y todavía necesitan un poco más de financiación para terminar de encontrar su modelo. Así que decidieron sincerarse y grabar un video muy guay y buenrollista pidiendo a los internautas que donen unos pocos euros, con el loable fin de reunir 120.000€ para resistir hasta que alguien les conceda el próximo préstamo.

Total, 5 euros son 3 cañitas, así que no es para tanto. Me lo planteé. He visto 3 o 4 ‘dosis diarias’ en mi vida y la verdad es que están bien aunque nunca cuentan nada nuevo.

Pero luego me lo pensé mejor. ¿Donar a una empresa privada?. Más aún, ¿donar pasta a una empresa privada que no tiene beneficios, no sabe como tenerlos, y mucho menos cuando los va a tener?

Your failed business model is not my problem

Me da PUTA VERGÜENZA que la gente corra a socorrer a una empresa que pide una cantidad de dinero desorbitada, sin explicar detalladamente como se utilizará (“eeeeh, pueees hay que pagar cámaras, y servidores… y… más cosas, ¡que grabamos en tres idiomas eh!”), sin explicar el cómo y el cuánto de sus aportaciones personales a su propia empresa, ya que tanto creen en ella. Por no hablar de las estrategias a aplicar para reducir gastos. ¿Seguro que no vale con 80.000€?. La nueva ronda de financiación El nuevo préstamo podría volver a retrasarse. ¿Que haréis entonces si os habéis pulido ya los 120K€?. Repito, me da PUTA VERGÜENZA que la gente salve a una empresa que no tiene un producto ÚTIL y que resuelva un problema, si no que produce únicamente UN VEHÍCULO PARA MOSTRAR PUBLICIDAD que ni siquiera funciona bien.

Mucha gente corrió a anotarse el tanto ‘yo ya he donado a Mobuzz’ en Twitter. Y yo me pregunto… ¿cuanta de esa gente ha donado pasta a la fundación Wikimedia?. ¿Cuanta de esa gente ha donado ya a la Free Software Foundation?. ¿Y que hay de la Electronic Frontier Foundation?.

Si no sabes de quien hablo, ni lo que estas organizaciones han hecho en toda su historia para que tu hoy puedas disfrutar de internet -y de Mobuzz, ya de paso-, no vales ni los miserables 10 euros que has donado a Mobuzz.

El motivo de esta pataleta: yo trabajo también en una startup -antes las llamábamos PYME- tecnológica. Ahora mismo me deben 4 meses de salario y sigo al pie del cañón por que creo en el valor y en la utilidad del producto que desarrollo (aunque también estoy más quemao que la moto de un jipi, cierto). La televisión del futuro -o cualquier producto del futuro- no se construye yendo a saraos dospuntocero, y siendo cool en general.

Al final puede que si que suelte esos 5 tristes euros, aunque solo sea para que me los devuelvan, por que ni de coña van a llegar a la cifra que piden. Lo voy a hacer por que yo ya he donado dinero anteriormente a las 3 fundaciones que menciono más arriba, y por que creo en la creación colectiva, en que la conjugación de esfuerzos individuales casi despreciables puede tener un efecto global y -ojo, palabro- sinergístico muy beneficioso. Aunque en este caso, el destinatario sea una empresa privada, y el beneficio no sea tan colectivo como podría ser. Lo voy a hacer por que entiendo donde están y me duele en el mismo sitio que les duele a ellos.

Pero como no vea en breve un vídeo de la gente de Mobuzz animando al personal a donar a alguna CAUSA de verdad en lugar de para salvar sus muy dospuntocéricos culos, me voy a encabronar en serio.

Para terminar: creo que sería interesante que le dieras bolilla a esta entrada en los sitios adecuados -Menéame y tal- si te parece que merece la pena. O también puedes donarme unos euros. Por pedir que no quede.

Sirocco – “The march through Crimson Frost”

Sirocco - March through the crimson frost You can find a Spanish version of this review in Friedhof Magazine, an extreme metal magazine. It’s thanks to them that I got it, and they are kind enough to let me republish this on my personal site.

Sirocco – “The march through Crimson Frost”
Publisher: BPM Studios
Genre: Celtic Thrash
Release date: October 2007
Calification: 6.5/10

“The March Through Crimson Frost” is an album which requires to be listened to quite a few times before you can make a judgement on it. You could blame this on production. It sounds like someone had sit over the equalizer knobs, creating a tonal disparity that is disorienting, if nothing else. A new studio, or at least a new sound tech would do much good for this irish boys.

Sound quality aside, there’s two features that come over everything else:

First one’s the bass. Fast, precise, and certainly complex. Quite interesting from my point of view as an amateur bassist. It’s very far from the typical supporting lines, and often the driving force behind the melodies, leaving the guitar behind.

Then, there’s the voice. Appalling, but not in a good way. The album is voiced by the bassist, and his excelent performance on the strings doesn’t extend to singing. The clear register which he uses sounds, for me, too nasal and a bit too high, and doesn’t live up to the rest, grounding what could’ve been a very well rounded work. I’d daresay that an instrumental album would have been something to think of, at least while they’re short of a singer with a wider register.

The design of the cover -complete with menhir and celtic knotting frame- along with the irish origin of the band hints about a sound that you will not find in the 38 minutes length of “The March Through Crimson Frost”. Having been described by the band themselves as Celtic Thrash, the record could be disappointing for those who like either celtic music or Thrash Metal. It is not that the album is bad in any way, it’s just that Celtic Thrash is a hard mix to get right. Sirocco, though, has managed to execute it with a great dose of raw talent, and more success than you could expect.

Corinne Maier – Buenos días, pereza

¿Ensayo de andar por casa o manual de negocios?. Ni una cosa ni otra. Buenos días, pereza pretende decir por fin la verdad, toda la verdad, no la que algunos quieren hacernos creer. Aquí está: hoy en día ya nadie cree en la empresa. Por mucho que se esconda, la desmotivación es propia de todos los trabajadores del mundo, que, como bufones de una máquina absurda y grotesca, sólo desean una cosa: cobrar su sueldo a fin de mes. Si la realidad es ésta, ¿qué hay que hacer?. Sobre todo, NADA, afirma este libro. Seamos individualistas e ineficaces y hagamos lo mínimo posible, mientras aguardamos la buena nueva: que todo este sistema se hunda.
Buenos días, pereza sólo tiene un objetivo activo: desmoralizarnos, en el sentido de que no tengamos ningún escrúpulo con la empresa. Nos ayuda a utilizarla, ya que hast aahora ha sido ella la que se ha aprovechado de nosotros. Y nos explica cómo se puede minar el sistema desde el interior sin que se note. Cínico y provocador, este libro describe la realidad actual del mundo laboral y establece una estrategia de supervivencia en un mundo, el de la empresa, absurdo y despiadado

Interesante como lectura ligera, pero repleto de obviedades. No me alargaré mucho, ya que el libro es más bien breve y puede terminar saliéndome una reseña más amplia que éste.

Esta señora ha descubierto la cura del cáncer, la fusión fría y que trabajar no mola. Y para ello la han hecho falta no sé cuantos años trabajando como funcionaria en una empresa estatal francesa. Yo, que por lo visto debo ser más espabilado, me dí cuenta de ello aproximadamente a los 2 o 3 meses de empezar mi primer trabajo serio.

El libro es básicamente una sucesión de tópicos, presentados de una manera que trata de ser contundente y salpicados cada pocas páginas con menciones a un par de escándalos empresariales que han ocurrido en Francia en los últimos años. Cuán absurdo es el lenguaje empleado en los documentos internos. Taxonomía de ‘los cretinos con los que te codeas’. No carece de cierto interés. Pero de ahí a convertirse en un best-seller que ‘está cambiando el mundo laboral’ va mucho, mucho, mucho. Para leerlo si te lo prestan, si necesitas un poco de autocompasión o si no tienes nada mejor que hacer en el curro (heh!). Pero no salgas corriendo a comprarlo.

Ok, ok, tampoco es cuestión de ser cruel. En cierto modo, simpatizo con esta señora y comparto sus ideas. De hecho, pretendo volver a leerme el libro para anotar un puñado de ideas que terminaré remezclando en un par de artículos que tengo a medias. Algún día.