Connie Willis – El libro del día del juicio final

A mediados del siglo XXI, Kivrin, estudiante de Historia, decide viajar en el tiempo para observar in situ una de las eras más mortíferas y peligrosas de la historia humana: la Edad Media asolada por la peste negra. Sin embargo, una crisis que enlaza pasado, presente y futuro atrapa a Kivrin en uno de los años más horribles del medioevo, mientras sus compañeros de Oxford, en el año 2054, víctimas de una enfermedad desconocida, intentan rescatarla. Perdida en una época de superstición y miedo, Kivrin descubre que se ha convertido en un Ángel de Esperanza durante una de las horas más oscuras de la historia

Siguiendo con la racha de libros apocalípticos me decidí por este, básicamente por terminar con el tema y dedicarme a otro tipo de lecturas este verano (aunque no tengo remedio y ya tengo otro par de libros similares en cola). Y afortunadamente lo he dejado para el final. Sin duda es de lo mejor que he leido en lo que llevamos de año. No en vano en su dia se llevó el triplete de premios frikis por excelencia: Nebúla 1992, Hugo 1993 y Locus 1993.

Desde el principio la historia se bifurca, y en ninguna de las dos épocas las cosas salen como es debido. Los protagonistas del pasado y el futuro se ven rodeados de situaciones inesperadas, gente diferente a la que esperaban y se ven obligados a improvisar y aprovechar de la mejor manera posible todos los recursos que se tienen a su alcance. Siendo imposible seguir los planes marcados, ambos se esfuerzan por encajar el golpe y buscar lo mejor de la situación, en un supremo esfuerzo de voluntad.

Es precisamente a través de estos esfuerzos, tanto los de Kivrin en el pasado tratando de ayudar a la extraña familia que la acoge, como los de su tutor en el presente tratando de acomodar a las víctimas de la epidemia dentro de la zona en cuarentena mientras pulsa todos los botones a su alcance para tratar de recuperar a su alumna del medievo; como conocemos a los personajes.

Y son los personajes lo que hacen que este libro sea realmente memorable. Es fácil implicarse emocionalmente con ellos: tanto con el adolescente lleno de recursos en el Londres del futuro, como con la dulce niña de 5 años en el siglo XIV, el sacerdote analfabeto que cree estar en presencia de un milagro o el odioso profesor universitario entronado en su cátedra. Todos ellos nos acompañan a un desenlace dramático, casi traumático, pero ¿feliz? que hace que uno se precipite en la lectura de las últimas páginas hasta llegar a él.

Muy recomendado
, y sin duda merecedor de todos los galardones con los que cuenta.

George R. Stewart – La tierra permanece

Un devastador y desconocido virus asola la civilización; inexplicablemente, Isherwood Williams sobrevive a la plaga. A la deriva, ha de afrontar un mundo sin humanidad, de paisajes degradados y hordas de insectos y roedores. Finalmente, dará con una superviviente, con la que fundará una nueva sociedad semejante a la de los antiguos nativos norteamericanos. Único testigo del pasado, Ish nos recuerda que “los hombres van y vienen, pero la Tierra permanece”.
Repleta de lirismo y pionera en la defensa ecológica, esta hermosa meditación sobre el pasado, la naturaleza y la inexorabilidad del cambio está considerada una de las mejores obras maestras de la ficción especulativa de todos los tiempos.

Escrita en 1949, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.

El protagonista es el típico nerd americano de la época, un tío un poco rarito y solitario, cultivado, inteligente, serio y con un elevado sentido de la moral y la responsabilidad. Demasiado bueno para lo que era el mundo antes de que este se venga abajo, y demasiado bueno para muchos de los restos que quedan de el.

El libro comienza con una crítica a todo lo que el autor-protagonista-a-saber-quien, desprecia de la sociedad: el vicio, la incultura, el conformismo… todo ello desde una corrección política tan extrema que le da un aire un poco extraño para la época en la que vivimos ahora.

La segunda parte es una crónica del nacimiento y desarrollo de una pequeña comunidad de supervivientes que entran en el baremo del protagonista, y que siempre quedan bajo su liderazgo. Cómo se van enfrentando a los cambios y a su propio crecimiento: los nacimientos, las muertes, el fin de las leyes, el establecimiento de nuevas normas sociales…

Las páginas finales son una reflexión sobre todos los cambios que llevó a cabo en la manera de vivir de el y su ‘tribu’ y las consecuencias que estos provocaron. El protagonista alcanza su destino convertido casi en un dios totémico para todos los que son, de un modo u otro, sus descendientes.

Resulta refrescante la inocencia tan propia de la época. Los personajes del libro se pasan 20 años viviendo de alimentos en conserva, ‘viviendo de la carroña de la vieja civilización’, recuperada de los supermercados de la ciudad, que sin duda alguna, debían ser inmensos. No hay electricidad, pero sin embargo los grifos siguen dando agua. Apenas mueren, apenas enferman. Continuan viviendo en un tranquilo suburbio de una gran ciudad, sin tener prácticamente problemas con ‘vecinos desagradables’.

Se le nota un poco que está escrito entre siesta y siesta del sueño americano, pero no deja de ser una gran lectura si te gustan este tipo de libros. Recomendado.

Arthur C. Clarke – La ciudad y las estrellas

Más lecturas de mayo.

La ciudad y las estrellas narra los avatares de Diaspar, un territorio marcado por su propia leyenda, la última ciudad construida en la Tierra por quienes fueron capaces de conquistar el espacio. Desde los más oscuros confines del Universo, los Invasores atacaron el imperio creado por el hombre y lo confinaron de nuevo a la Tierra, desmoronando así una época de grandeza y esplendor

Como Luz de otros días se me hizo corto y me quedé con ganas de Clarke, saqué este otro tomo de la pila y me lancé al ataque. Tampoco ha durado mucho.

En primer lugar, hay que decir que leer dos libros del mismo autor separados por casi 50 años de diferencia hace que se noten unas diferencias brutales. Publicado en 1956, La ciudad y las estrellas tiene un tono más pulp e inocente que otros títulos más recientes de Clarke, con criaturas de aspecto extraño, robots de intenciones misteriosas, cierto aire más mágico que científico (confirmando aquello de ‘cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia’ que Clarke diría unos años despues) y personajes bastante estereotipados, que son quienes llevan la carga de la historia, tal y como se podría esperar de ellos.

Resulta un poco díficil comentar el libro sin hacer un breve repaso del argumento, asi que si tienes intención de leerlo algún dia, no sigas leyendo y sal a buscarlo. Los proximos párrafos contienen SPOILERS :)

En cierto modo, también se toca el tema de un shock cultural en el sentido más literal. Lo que queda de la raza humana despues de milenios de aislamiento se ha dividido en dos ‘naciones’ cuya vida es muy, muy diferente. Unos viven una existencia sofisticada, larga y cuidadosamente planificada, pero completamente uniforme y sin significado, llevados de la mano por una ‘computadora central’ que los ha cuidado durante miles de años. Otros han optado por una vida más sencilla y breve, pero de caracter más profundo.

Hasta que un día llega un héroe-elegido-mesias que desafiará los tabúes de ambas sociedades, descubrirá su historia perdida, sus antecedentes comunes y el origen de sus diferencias. La gente pierde el miedo, superan el choque de culturas y juntos podrán volver a ser lo que la humanidad un día fué, etcetera, etcetera.

El libro tiene dos o tres puntos críticos en los que la historia da un giro repentino, y todo lo demás es un detalle del viaje espiritual del protagonista, de su despertar al conocimiento, o que se yo. Sin embargo, consigue mantener el interés dando un volantazo cuando empiezas a cabecear entre página y página y el resultado final es más o menos satisfactorio. No estira las cosas inútilmente ni te deja con ganas de mas, aunque su lectura tampoco le cambiará la vida a nadie. Un buen título de ciencia ficción clásica para leer sin grandes pretensiones.