“Tránsito” de Connie Willis

A ver si puedo ser breve.

“Tránsito” es el segundo libro de Connie Willis que leo. La protagonista es similar. El desarrollo es similar. Y el desenlace mas o menos igual de trágico. Pero “Tránsito” no me ha gustado tanto como el otro.

El argumento, con cierto tufillo a thriller médico, trata sobre una investigadora que estudia las “experiencias cercanas a la muerte” en un hospital bastante caótico y termina sometiéndose ella misma a una simulación de estas ECM a base de drogas, que para ella tienen lugar en el Titanic.

A partir de este momento todo se confunde, las secuencias oníricas y la realidad se empiezan a confundir, y el texto se comienza a repetirse, yendo un poco más allá en cada repetición, mientras que Joanna -la protagonista- empieza a perderse en el embrollo. Solo vuelve a recuperar el ritmo -y no del todo- a 200 páginas del final.

Creo que en realidad basta con decir dos cosas sobre el libro. La primera: está bien escrito. La sensación de desasosiego que la autora busca transmitir con la desorientación y progresiva pérdida de juicio de la protagonista hace que a veces tengas que dejar de leer y apartar el libro unos minutos -unos días- por la reacción visceral que provoca. La segunda es que de las más de mil páginas que tiene la edición que he leido, podríamos quitarle por lo menos 400, y aunque perdería parte del efecto, sería un título mucho más ameno y legible.

Aún tendré que leer algo más de Connie Willis para decidir si me gusta como autora, o me gusta uno de sus libros. De momento, tengo otras cosas en la cola.

Robert Forward – “El mundo de Roche”

Advertencia: lo que pretendía ser la breve reseña de un libro se ha convertido en una ñoña reflexión sobre temas que posiblemente no te interesan y que además está llenita de spoilers. Si quieres una reseña breve, lee esta otra.

Imágen de El mundo de Roche Sigue leyendo

Vernor Vinge – “Al final del arco iris”

No me extenderé mucho, voy a limitarme a una frase lapidaria: si William Gibson hubiera escrito Neuromante hoy, habría escrito Al final del arco iris. Eso podría ser todo.

Por justificar mi opinión: la sensación que tuve después de leerlo es la misma que tuve con el libro de Gibson. No podría resumir el argumento en unas palabras sin pensármelo un buen rato. Ocurren un montón de cosas aparentemente insulsas, se muestran un montón de tecnologías en funcionamiento -sin explicar ni una palabra de ellas, claro- y al final las cosas se aceleran en una especie de desenlace dramático al que no sabes muy bien como has llegado.

Es lo primero que leo de Vernor Vinge, aunque ya tengo otro en espera. No es lo que me esperaba y quizás por eso me ha dejado algo desconcertado. Pero me ha gustado. Es un libro que tiene varias relecturas -como Neuromante- y espero poder volver a dedicarle un puñado de horas en el futuro.