Max Brooks – “Guerra Mundial Z”

Imágen de Guerra mundial Z

Igual que Bad_CRC, uno de los últimos que he leido ha sido éste Guerra Mundial Z, del que había visto buenas referencias por ahi. Y lo cierto es que tiene mejores referencias que contenido, por que me ha defraudado un poco.

El primer error fue mío: coger el libro y sin ojearlo, llevarlo a caja y a casa. Es un libro superdimensionado, puro desperdicio de papel. Páginas demasiado gruesas, letra inmensa y unos márgenes desoladores. La suma de todo esto es un volumen inmenso para un texto que perfectamente podría caber en una edición de bolsillo de tamaño mediano. Pero de alguna manera hay que justificar los 18€ que cuesta.

¿En cuanto al texto en sí?. Entretenido. Está estructurado en forma de entrevistas a diversos testigos de lo que sería un apocalipsis zombie, que ordenadas más o menos cronológicamente conforman un argumento que nos lleva desde los primeros casos detectados, a las respuestas militares, al pánico, las evacuaciones, y de ahi al momento en que los supervivientes humanos consiguen reagruparse y replantear sus tácticas para recuperar el planeta.

Este formato discontinuo, es lo más interesante del libro a la vez que su peor defecto: Le falta profundidad. El aútentico protagonista del libro es el cambio de mentalidad de la humanidad en conjunto, pero la brevedad de las historias impide desarrollar y detallar bien ese cambio, quedando el producto final bastante… aguado.

Veredicto: Merece la pena leerlo por que no dura más que unas pocas horas. Pero solo cuando no se tenga nada más interesante a mano y aparezca una edición con un precio más razonable.

Los ochenta y la madre que los parió

Hace unos meses al leer “Aquellos maravillosos años…” en el blog de Franchu (lo siento, te ha tocado) se me ocurrió tocar el tema. Pero ha sido hoy al leer esta otra entrada en el blog de Arrikitukis cuando me he decidido por fin a escribir una entrada que hace mucha, mucha falta.

Me imagino que a estas alturas todo el mundo ha leido ese puto correo que lleva años circulando con el pretexto de ‘mándaselo a todos tus amigos que hayan nacido a principios de los 80’. A mi me enferma.

Que si éramos mejores por que jugábamos en la calle, que si los dibujos animados después del colegio, que si de vez en cuando te pegabas una hostia en el parque y te ibas sangrando y llorando para casa, etc. Estupendo todo. Mucho mejor que ahora, está claro. Y sobre todo, mejor que la generación posterior: esos cretinos de los 90 que han vivido entre lujos, con su sistema educativo de risa y sin poder disfrutar de la agonía de Marco buscando a su madre capítulo tras capítulo saboreando un bocata de Nocilla. Ah, eso era vida…

Bueno. Lo entiendo. Entiendo que de vez en cuando pinten bastos y el ataque de la nostalgia te pille con la guardia baja. Y que el futuro a veces se ve negro y el pasado parece mejor.

Pero personalmente, cuando miro al pasado, me resultan más interesantes ¡y numerosos! los errores que he cometido que todos los episodios de Campeones que me tragué en su dia. Y como a nadie le gusta reconocer ni revisitar sus errores, prefiero pensar que las cosas antes iban tan mal antes como ahora, solo que sin que ‘nosotros los ochenteros’ nos diéramos cuenta y que lo bueno está aún por venir.

Así que deja atrás de una vez el Barrio Sésamo y let the good times roll. Que falta nos hace.

Eso si, reconozco que el videoclip de El Reno Renardo tiene su gracia.

El superyo digital y fragmentado

Advertencia al caminante: se te viene encima un sermón terrible. Ve al final si tienes el déficit de atención por las nubes. ¡Y deja un comentario!

A ver, que hago recuento… Twitter, Facebook, Xing, Linked-in, Tuenti, un par de foros, un par de listas de correo, y el rollito informal de Google de ponerte en GTalk y Google Reader a todo usuario de GMail con el que hayas cruzado un par de correos. Vamos a contar también Flickr, por afán completista. En todos esos sitios hay gente con la que en mayor o menor medida me interesa interactuar, o por decirlo de una manera más dospuntocérica, ‘entablar una conversación’.

El problema -como no podía ser de otro modo- es la gente. Algunos están en todos menos en uno. Algunos están solo en uno. Algunos tienen perfil pero no lo usan. Algunos solo aceptan/agregan a tías de las que poder ver sus fotos de ángulo MySpace. Algunos entran a temporadas, o mientras la cosa es novedosa. A otros sólo les pillas en el MSN, o por e-mail, que miran dos veces al mes.

Resulta que sin darnos cuenta, con cuatro URLs, un par de usernames y unos passwords demasiado cortos, ha surgido en la red una especie de super-yo digital cuyo mantenimiento exige más mimos que una novia con complejo de inferioridad. Y si el ruido de Freud revolviéndose en su tumba me permite continuar, iré un poco más allá.

Desde hace unos meses tengo la inquietante sensación de no conocer a una persona completamente si no he interactuado con el a través de la red. Las personas me empiezan a parecer incompletas si no vienen con un par de URLs. Con esta personalidad electrónica tomando más importancia a cada día que pasa, ya no vale eso de ‘Internet te aísla y te convierte en un ermitaño’ de hace unos años. Casi me atrevería a decir que si tienes menos de 30-35 años y no desarrollas ningún tipo de actividad en la red, tienes un problema que solo puede acrecentarse más a cada día que pasa.

De la misma manera un par de URLs o doscientas no sirven para sustituir el valor de conocer a una persona… en persona. Ni tampoco es necesario diluir tu vida en la red, y empezar a ‘hacer amigos’ a lo largo y ancho del mundo, gente que no sabes ni quien coño son, ni que coño hacen, ni como coño han llegado hasta ti. Pero si que resulta conveniente -y desde mi punto de vista necesario- tener algo que ofrecer. Complementar tu propia persona con una especie de curriculum vitae social que ayude a quien trate contigo a diario a situarte en un contexto.

Y aqui llegamos a la dicotomía, al momento en el que algún notas discordante dirá: “Yo tengo suficiente personalidad como para no necesitar zarandajas electrónicas blablabla, y esto siempre se ha hecho así antes de que hubiera ordenadores blablabla” para en algun momento terminar con un  “con Franco esto no pasaba” o similar. Estimulante discurso al que yo responderé: “Tienes razón”. Así es como funciona el mundo para tí, y así es como va a seguir funcionando durante mucho tiempo. Tampoco tanto… más o menos hasta que te mueras. Y a medida que ese momento se aproxime, cada vez estarás mas inmerso en un autismo digital que te irá encerrando paulatinamente en tu persona física, limitando tus posibilidades de comunicarte y en una palabra, de SER.

Así que hazte un favor, y create un puto blog. O un twitter. O lo que te de la puta gana. Haz algo y mantenlo.

Mira que te lo digo por tu bien…

Y ahora el TL;DR: me jode molesta tener que dispersarme por todos los rincones de internet para mantenerme en contacto con un puñado de gente que aprecio. Hay dias en que uno casi desea que llegue Google cual nave nodriza de Independence Day e implante OpenSocial si o si, a golpes de talonario. O a golpes en la sien.