Orange, Movistar, el iPhone y la madre que los parió a todos

Al final caí. Después de unas semanas pensándomelo, allá a finales de Julio (cuanto tiempo hace ya…) me dió por pillar un iPhone. Cada dia soy mas yonki de internets, tuiters y feisbucs. Así que salí a patearme tiendas de Movistar a ver donde podía apañarme uno. No fue muy difícil y me pareció que la gente exageraba cuando leía cosas sobre escasez de terminales, ineptitud del personal de Movistar y todo eso.

Vamos, que en la primera tienda donde fui me aseguraron que en 3 días lo tendrían, y de hecho dos días después recibí una llamada para decirme que ya tenía el terminal esperándome, aunque al final no fui a recogerlo.

¿Y por que?. Por que al día siguiente, después de dar mis datos en la tiendecilla, recibí una llamada del 1485 -SAC de Movistar- interesándose por mi interés (uy) en el iPhone . Me lié, me lié y terminé pidiendo uno. Pensé que ese era el procedimiento habitual, pero no. Lo que ocurrió realmente es que estaban levantando un alta a una tienda de barrio, pero eso es otra historia.

Bien, el tema quedó en que gestionaban la portabilidad, me enviaban el terminal a casa en una semana, y el 18 de agosto -hoy hace una semana- pasaría a ser cliente de Movistar. Durante los días siguientes hubo varias llamadas más: para confirmar los datos, para intentar enchufarme otro, para ver que modelo -8gb en negro, gracias- y más chorradas. Abundantes SMS asegurándome que en breve recibiría mi terminal, dándome instrucciones sobre como apagar los terminales, recordándome que llamase al 609 para activar el plan de datos y mil zarandajas.

Avanzamos unos días en este plan, con las prescriptivas llamadas cada vez más frecuentes y agresivas de Orange para que cancele la portabilidad y me quede con ellos. No me ofrecen nada que me atraiga más, asi que sigo adelante. Llega el día 12, y después de varias llamadas de Orange que paso de contestar, recibo un SMS suyo notificándome que han cancelado mi portabilidad. Llamo y me aseguran que no saben nada, que ‘habrá cancelado el otro operador’.

Cuelgo ahorrándome la verborrea de la teleoperadora, y ahorrándola a ella mi mala leche, que era tarde y a nadie le gusta lidiar con un gilipollas como yo justo a la hora de salir del curro. A continuación llamo a Movistar para que me cuenten su versión y… nada. Varios minutos en espera y nada de nada. Pero me siguen enviando SMS informándome de lo guay que es el iPhone que voy a recibir en breve, así que me imagino que se trata de un intento a la desesperada por parte de Orange para que me quede. Aún así, a la mañana siguiente vuelvo a llamar, solo por asegurarme. Llego a estar TRES HORAS EN ESPERA sin respuesta. Pero me siguen envíando mensajes, todo va bien.

Dos días mas tarde -el viernes 15- llega un tipo, de SEUR, creo. ¡Trae mi iPhone! Lo abro, lo miro, lo manoseo, leo la documentación y… oh wait. Me dicen que tiene que haber un contrato en el paquete, pero ¡no hay contrato!. Bueno, llamaremos a ver que pasa. Nuevamente y tras muchas llamadas desde varios números, operadores y haciendo las cosas más sucias y peregrinas con el sistema automatizado del 1485, los minutos en espera van pasando y el otoño cada vez esta más cerca.

A esas alturas ya me da un poco igual, y una vez manoseado un poco el aparatito, decido que me da igual, y que ni siquiera quiero un puto iPhone incluso ahora que ya he pagado los eypos. Así que me piro todo el fin de semana a un pueblo perdido de Salamanca, a respirar aire puro -aunque calentorro- durante el día y cocerme como un mirlo por la noche. Y el lunes dios dirá.

Llega el lunes 18, cuando supuestamente se debería ejecutar mi portabilidad. Cuando cojo el venerable Z610 que he usado hasta ahora para apagarlo, suena. Una llamada de Orange a las 22 de la noche, insistiendo una vez más para que me quede con ellos, y negando la existencia de cualquier tipo de prueba documental sobre la cancelación de mi portabilidad. Moza, si esta cancelada, ¿por que sigues insistiendo?. Anda y vete a la mierda, que han puesto columpios. Aún así vuelvo a intentar llamar a Movistar, ya casi por fuerza de la costumbre. Nada de nada. Bueno, yo me voy a la cama.

A la mañana siguiente, el momento ha llegado. Podré llevar internet en el bolsillo y ser tan cool como todos esos desconocidos que también lo han comprado. Lo enciendo y… “Sin servicio”. Pruebo un par de veces más y termino encendiendo el otro teléfono con aire derrotista. Suena la risa de Shin-chan que anuncia que tengo un mensaje: Movistar me informa que mi portabilidad ha sido cancelada y que me ponga en contacto con ellos.

Llamo un par de veces al día a lo largo de la semana, con idénticos resultados a los de los últimos 20 intentos. Ya paso del tema. Un SMS más pidiendo que me ponga en contacto. Ya, majos, ya.

Hoy es 25 de agosto. Hace una semana que debería tener mi iPhone, y ser un feliz prisionero de Movistar para los dos próximos años. He recibido la factura de Movistar por un iPhone y ya me ha tocado los huevos la tontería.

Ya no quiero un iPhone, ni quiero ser cliente de Movistar. En el ínterim me dió por pedir una tarjeta de Simyo. No me costó un duro y me vale para lo que la quiero, que es tener acceso a Internet durante los breves periodos en los que estoy lejos de otra conexión más fiable: poder mirar el correo, escribir un twit diciendo que estoy donde Cristo dió las tres voces, y subir dos o tres tristes fotos de cámara de móvil a Flickr.

Coño, ya no quiero ni eso.

PD: cuando he empezado a escribir este post, he llamado una vez más al 1485. Han pasado más de 20 minutos y aún no lo han cogido.

Actualización: esta mañana (26 de agosto) he recibido una llamada de Movistar, muy preocupados por que les diera mis datos para reactivar la portabilidad cancelada por un error administrativo, que no saben/pueden/quieren describir. Como tampoco pueden darme ningún tipo de explicación sobre por que lo cancelaron, ni respuesta para las esperas interminables en el servicio de atención al cliente. Y lo más cachondo del tema: resulta que como ya he recibido ‘el pedido’, el departamento de portabilidades NO PUEDE tramitar mi portabilidad y tengo que ser yo el que vaya con el iPhone a una tienda a hacer una portabilidad sin adquirir terminal. Cosa que no pienso hacer por ahora. Interpreto que Movistar, con su metida de pata y su inacción, ha tenido a bien venderme un terminal sin tener que hacer contrato. Tendré que mirar las tarifas de datos en modalidad prepago hasta que se pueda utilizar con otros operadores mientras llega la próxima llamada de Movistar. Seguiremos informando.

Cosas sobre los nuevos iPods

Copiando a LordZoltan voy a poner mis eruditos comentarios sobre el show de hoy:

  • Cuerpo de aluminio, y cristal en el caso del Touch, siguiendo el nuevo mantra-diseño de Ive.
  • Han cambiado la gama de colores: son menos llamativos, ya no hay rosa :( y el Product RED es menos chillón.
  • Posiblemente caiga un Shuffle Product RED para calmar el ansia (EL ANNNSIA…) hasta navidades, cuando estudiaré la posibilidad de un iPod Touch
  • Sobre el (a priori) asequible precio del Touch y la tremenda rebaja del iPhone: Apple quiere poner en el mercado su tecnología de pantalla multitáctil de manera masiva. ¿Acaso interesa mas licenciar la patente a otras compañías que tener un gran margen de beneficio en su propio hardware?
  • Mas sobre el Touch: hackability. Se pueden bajar canciones (¿sin DRM?) de la nueva iTunes Wifi Store. ¿Cuanto tendremos que esperar hasta que se puedan bajar canciones de otro iPod Touch?. Me juego lo que sea a que ya hay quien está estudiando el protocolo de descarga via wifi
  • KT Tunstall: discografía bajada para escucharla mañana en el trabajo
  • Empieza a haber demasiados cacharritos, ¿no?. Shuffle 2G, Nano 3G, Classic ¿6G?, Touch, iPhone. Los ciclos cada vez duran menos. ¿Cuanto tiempo ha estado cada generación del Nano en el mercado?. Apple puede estar matando a su gallina de los huevos de oro
  • Antes seguir un par de Keynotes era algo ‘especial’. Ahora son prácticamente cada dos meses… cansan

Un año con Mac Mini

Por estas fechas hace aproximadamente un año que me agencié un Mac Mini. Poco despues, Cupertino me jodió bien jodido presentando el primer MacIntel, cuya llegada se preveía para varios meses despues, y que resultó ser una actualizacion del Mini, que convertía en obsoleto mi flamante G4 sobre el que aún no se había posado el polvo.

¿Obsoleto?. No tanto. Por aquel entonces, el Mini era mi ordenador ‘secundario’, basicamente un navegador y poco más. La muerte prematura de mi pc aceleró las cosas. No me apetecía renovarlo, asi que las piezas en funcionamiento fueron canibalizadas y distribuidas a otros equipos mas necesitados. El Mini se vio ampliado en cuanto a memoria y almacenamiento, 1GB y 250GB respectivamente. Y desde entonces lo he venido usando a diario para basicamente, TODO.

  • Navegación e interneteo en general.
  • Edición (ligera) de video y fotografía.
  • Descarga P2P las 24 horas del dia.
  • Centraliza la música de toda la familia.
  • Desarrollo web.
  • Visionado y conversión de video, incluso en alta definición (no muy alta, pero HD despues de todo).

Todo ello en un equipo que tiene el tamaño de un libro gordo y un consumo máximo de unos 86W, si no recuerdo mal. Y sobre todo: silencioso. El único ventilador del equipo solo entra en funcionamiento cuando el procesador empieza a estar cargadito, y raro es que lo haga a máxima potencia. Ciertamente, resulta algo molesto abrir una web con media docena de banners flash y ver que el pequeñín comienza a soplar, pero no es más que eso: un soplidito, y lo oigo por que está en mi mesa, a medio metro de mis oidos. En cambio, el PC y sus cuatro ventiladores eran mucho mas audibles aun estando debajo de la mesa y bastante mas apartado y aislado.

¿Defectos?. Los tiene, los tiene. El principal es que es tan bonito que apetece tenerlo en un sitio visible en la mesa, lo que me obligó a reorganizar (y manterner organizado) mi escritorio, y a minimizar y esconder los cables. Otro problema es el disco duro interno. De algún modo, en un portátil, el mismo disco no parecería lento, pero en un equipo de escritorio lo es. Tiene pocas posibilidades de expansión, no tiene entrada de audio, y solo dos conectores USB y un Firewire (problema ya subsanado en la version Intel). La tarjeta gráfica no da el callo en juegos 3D y similares; y por lo que he oido, cuando nos vamos a las vastas resoluciones de los monitores de 20 y 24 pulgadas, empieza a renquear incluso en los efectos de escritorio. La configuración básica (que yo compré) es, como en todos los Mac, más bien parca. Poca memoria, sin grabadora de DVD, sin wifi, sin bluetooth.

Este creo que es un error frecuente entre los switcher: entrar en el mundo Mac de la manera mas asequible posible, por si al final la cosa no cuaja, al menos tener el consuelo de haber gastado poco dinero. No aconsejaré a nadie enterrar mas dinero del que desee en una compra así, pero si que diré que si alguna vez vuelvo a comprarme un ordenador de escritorio de propósito general, será un Mac Mini con equipación completa. Y dicho esto, todo lo demás sobra :).