Ayer pasé frio cuando acompañé a Nur a comprar sus entradas para el concierto de Tontxu. Esta mañana me he levantado jodido de la garganta. No podia ni hablar. Me he tomado unas horas de ‘libertad’ y meditación: no he ido a clase. Me he dedicado a leer noticias y a pensar un poco mientras paseaba y escuchaba Kraftwerk. Una perra ha perdido la cabeza y ha apuñalado a no sé cuantas personas en un centro de salud. Un fulano ha prendido fuego a su casa mientras su madre dormía. Un cabronazo ha **atravesado** una manifestación pacífica en forma de sentada con el coche, pasando por encima (literalmente, primero una de las ruedas delanteras y luego una de las traseras) de una niña de 14 años. Hijo de la gran puta. Tu cara ha salido en la tele. Ojalá mañana, mientras estes paseando al perro, o vuelvas de comprar el periódico, te hagan lo mismo. Seguro que tus huesos podridos de 50 años no lo soportan.
He dormido un rato y me he levantado acelerado. Me he cortado el pelo (nada de tinte morado, mi vieja y mis abuelas coartan mi derecho a la extravagancia). He pasado el resto de la tarde pensando (más) y poniendo a punto el diseño de este nuevo sitio. Si te mueves un poco por los enlaces que hay por ahi perdidos, verás que aun esta todo en pelotas, pero al menos la fachada me sirve para disimular y hacer el vago unos dias hasta que me dé por ponerme a juankear el resto.
Tenía algo importante que decir, y no recuerdo bien el que. Ya si eso mañana.