El superyo digital y fragmentado

Advertencia al caminante: se te viene encima un sermón terrible. Ve al final si tienes el déficit de atención por las nubes. ¡Y deja un comentario!

A ver, que hago recuento… Twitter, Facebook, Xing, Linked-in, Tuenti, un par de foros, un par de listas de correo, y el rollito informal de Google de ponerte en GTalk y Google Reader a todo usuario de GMail con el que hayas cruzado un par de correos. Vamos a contar también Flickr, por afán completista. En todos esos sitios hay gente con la que en mayor o menor medida me interesa interactuar, o por decirlo de una manera más dospuntocérica, ‘entablar una conversación’.

El problema -como no podía ser de otro modo- es la gente. Algunos están en todos menos en uno. Algunos están solo en uno. Algunos tienen perfil pero no lo usan. Algunos solo aceptan/agregan a tías de las que poder ver sus fotos de ángulo MySpace. Algunos entran a temporadas, o mientras la cosa es novedosa. A otros sólo les pillas en el MSN, o por e-mail, que miran dos veces al mes.

Resulta que sin darnos cuenta, con cuatro URLs, un par de usernames y unos passwords demasiado cortos, ha surgido en la red una especie de super-yo digital cuyo mantenimiento exige más mimos que una novia con complejo de inferioridad. Y si el ruido de Freud revolviéndose en su tumba me permite continuar, iré un poco más allá.

Desde hace unos meses tengo la inquietante sensación de no conocer a una persona completamente si no he interactuado con el a través de la red. Las personas me empiezan a parecer incompletas si no vienen con un par de URLs. Con esta personalidad electrónica tomando más importancia a cada día que pasa, ya no vale eso de ‘Internet te aísla y te convierte en un ermitaño’ de hace unos años. Casi me atrevería a decir que si tienes menos de 30-35 años y no desarrollas ningún tipo de actividad en la red, tienes un problema que solo puede acrecentarse más a cada día que pasa.

De la misma manera un par de URLs o doscientas no sirven para sustituir el valor de conocer a una persona… en persona. Ni tampoco es necesario diluir tu vida en la red, y empezar a ‘hacer amigos’ a lo largo y ancho del mundo, gente que no sabes ni quien coño son, ni que coño hacen, ni como coño han llegado hasta ti. Pero si que resulta conveniente -y desde mi punto de vista necesario- tener algo que ofrecer. Complementar tu propia persona con una especie de curriculum vitae social que ayude a quien trate contigo a diario a situarte en un contexto.

Y aqui llegamos a la dicotomía, al momento en el que algún notas discordante dirá: “Yo tengo suficiente personalidad como para no necesitar zarandajas electrónicas blablabla, y esto siempre se ha hecho así antes de que hubiera ordenadores blablabla” para en algun momento terminar con un  “con Franco esto no pasaba” o similar. Estimulante discurso al que yo responderé: “Tienes razón”. Así es como funciona el mundo para tí, y así es como va a seguir funcionando durante mucho tiempo. Tampoco tanto… más o menos hasta que te mueras. Y a medida que ese momento se aproxime, cada vez estarás mas inmerso en un autismo digital que te irá encerrando paulatinamente en tu persona física, limitando tus posibilidades de comunicarte y en una palabra, de SER.

Así que hazte un favor, y create un puto blog. O un twitter. O lo que te de la puta gana. Haz algo y mantenlo.

Mira que te lo digo por tu bien…

Y ahora el TL;DR: me jode molesta tener que dispersarme por todos los rincones de internet para mantenerme en contacto con un puñado de gente que aprecio. Hay dias en que uno casi desea que llegue Google cual nave nodriza de Independence Day e implante OpenSocial si o si, a golpes de talonario. O a golpes en la sien.

Chrome, o la tercera venida de Google

Parece que la noticia de hoy (más bien de ayer, pero bueno) es Google Chrome. Un nuevo proyecto del omnipresente señor de los colorines que viene a ser un navegador seguro por diseño, con el añadido de una máquina Javascript rápida como Phelps dentro del agua y alguna cosita más. No me voy a extender más en las características, por que la lorosfera está llena de posts que lo comentan.

Mejor me voy a dirigir a la ruidosa minoría de escépticos de palo, contrarians y paranoides que se están llevando las manos a la cabeza por que la malvada corporación ha encontrado un método más para invadir su privacidad y su intimidad. Respeto ese punto de vista, y en cierta medida lo comparto, pero no seré yo quien lo siga haciendo rodar. Por que Chrome es la primera innovacion importante en el panorama de los navegadores desde que un par de tipos publicaron algo llamado Phoenix hace la friolera de SEIS AÑOS. Y luego nos quejamos de Internet Explorer…

El problema con esto, es que hace 6 años fue posible que dos personas se metiesen a cuchillo con una codebase como la que entonces era Mozilla -a secas, todavía no había Suite, ni Seamonkey, ni dios que lo fundó- y se dedicasen a pelar hasta que consiguieron un navegador ligero, rápido y respetuoso con las cosas que había que respetar, que ha ido evolucionando hasta lo que ahora llamamos Firefox, esa bestia parda en la que muchos nos pasamos varias horas al día. Me pregunto cuantos de estos talibancillos antigoogleros llegaron a usar Phoenix 0.3. Pero me estoy desviando… el caso es que el tiempo ha pasado muy, muy rápido. El propio Firefox se ha convertido en una masa de código difícil de manejar, y de hecho imposible de manejar por dos personas como en sus orígenes. Tiene detrás un montón de subproyectos, una fundación que maneja millones de dólares (oh wait… ¡software libre y dinero… no computa!) y en general un montón de inercia que lo dirige a convertirse en el navegador de referencia del mundo libre. Pero el proceso por el que nació Firefox hoy no se podría repetir. Si dos personas cogiesen el código con intención de hacerle una liposucción, posiblemente el resultado no valdría ni para limpiarse el culo. Y de valer para algo inicialmente, sería imposible mantenerlo así mucho tiempo.

Hace falta un equipo.

Muy poquitos proyectos de software hoy en día son obra de una sola persona. Y de esos, muchos menos tienen envergadura suficiente como para considerarse notables. Chrome no podría haber sido obra de una persona. Hace falta un equipo, y hace falta alguien que dirija y mantenga ese equipo. Y ese director ha sido Google. Debería haber sido Mozilla, que no sé en que cojones se gastará los 30 millones al año que recibe de… ¡Google!, pero no parecen tener presupuesto de I+D ni ganas de innovar. Así que los del horrible favicon g se han puesto a ello y nos han regalado esa suerte de Frankenstein hecho navegador -por aquello de que tiene partes de Mozilla, de Webkit y un intérprete Javascript que vete a saber de donde coño ha salido-. Para que hagamos lo que queramos con el.

Por supuesto que hay intereses detrás de Chrome. He dicho intereses, no horribles conspiraciones para violar tu intimidad. Claro que Google y la privacidad tienen sus cosillas. Claro que han hecho cosas feas en China: todas las empresas se bajan los pantalones para entrar en China. Claro que les viene bien saber tus preferencias para poder tocarte con los anuncios justo en ese sitio que te gusta.

Pero el interés último de Google es que la web sea más fácil y segura de usar, para que la gente la use más -como si algunos pudiéramos usarla ‘más’-, lo que en última instancia significa que directa o indirectamente usarás más servicios G. Y ya está.

Y como el año pasado me funcionó, voy a volver a intentarlo… Clara Rivera, si lees esto, polamordedios confírmame la asistencia al Google Developer Day 2008.

:D

Actualización: Si antes lo publico… parece que ya se puede descargar.

Más actualizaciones: como de costumbre, Diego Calleja lo cuenta mejor que yo.

Orange, Movistar, el iPhone y la madre que los parió a todos

Al final caí. Después de unas semanas pensándomelo, allá a finales de Julio (cuanto tiempo hace ya…) me dió por pillar un iPhone. Cada dia soy mas yonki de internets, tuiters y feisbucs. Así que salí a patearme tiendas de Movistar a ver donde podía apañarme uno. No fue muy difícil y me pareció que la gente exageraba cuando leía cosas sobre escasez de terminales, ineptitud del personal de Movistar y todo eso.

Vamos, que en la primera tienda donde fui me aseguraron que en 3 días lo tendrían, y de hecho dos días después recibí una llamada para decirme que ya tenía el terminal esperándome, aunque al final no fui a recogerlo.

¿Y por que?. Por que al día siguiente, después de dar mis datos en la tiendecilla, recibí una llamada del 1485 -SAC de Movistar- interesándose por mi interés (uy) en el iPhone . Me lié, me lié y terminé pidiendo uno. Pensé que ese era el procedimiento habitual, pero no. Lo que ocurrió realmente es que estaban levantando un alta a una tienda de barrio, pero eso es otra historia.

Bien, el tema quedó en que gestionaban la portabilidad, me enviaban el terminal a casa en una semana, y el 18 de agosto -hoy hace una semana- pasaría a ser cliente de Movistar. Durante los días siguientes hubo varias llamadas más: para confirmar los datos, para intentar enchufarme otro, para ver que modelo -8gb en negro, gracias- y más chorradas. Abundantes SMS asegurándome que en breve recibiría mi terminal, dándome instrucciones sobre como apagar los terminales, recordándome que llamase al 609 para activar el plan de datos y mil zarandajas.

Avanzamos unos días en este plan, con las prescriptivas llamadas cada vez más frecuentes y agresivas de Orange para que cancele la portabilidad y me quede con ellos. No me ofrecen nada que me atraiga más, asi que sigo adelante. Llega el día 12, y después de varias llamadas de Orange que paso de contestar, recibo un SMS suyo notificándome que han cancelado mi portabilidad. Llamo y me aseguran que no saben nada, que ‘habrá cancelado el otro operador’.

Cuelgo ahorrándome la verborrea de la teleoperadora, y ahorrándola a ella mi mala leche, que era tarde y a nadie le gusta lidiar con un gilipollas como yo justo a la hora de salir del curro. A continuación llamo a Movistar para que me cuenten su versión y… nada. Varios minutos en espera y nada de nada. Pero me siguen enviando SMS informándome de lo guay que es el iPhone que voy a recibir en breve, así que me imagino que se trata de un intento a la desesperada por parte de Orange para que me quede. Aún así, a la mañana siguiente vuelvo a llamar, solo por asegurarme. Llego a estar TRES HORAS EN ESPERA sin respuesta. Pero me siguen envíando mensajes, todo va bien.

Dos días mas tarde -el viernes 15- llega un tipo, de SEUR, creo. ¡Trae mi iPhone! Lo abro, lo miro, lo manoseo, leo la documentación y… oh wait. Me dicen que tiene que haber un contrato en el paquete, pero ¡no hay contrato!. Bueno, llamaremos a ver que pasa. Nuevamente y tras muchas llamadas desde varios números, operadores y haciendo las cosas más sucias y peregrinas con el sistema automatizado del 1485, los minutos en espera van pasando y el otoño cada vez esta más cerca.

A esas alturas ya me da un poco igual, y una vez manoseado un poco el aparatito, decido que me da igual, y que ni siquiera quiero un puto iPhone incluso ahora que ya he pagado los eypos. Así que me piro todo el fin de semana a un pueblo perdido de Salamanca, a respirar aire puro -aunque calentorro- durante el día y cocerme como un mirlo por la noche. Y el lunes dios dirá.

Llega el lunes 18, cuando supuestamente se debería ejecutar mi portabilidad. Cuando cojo el venerable Z610 que he usado hasta ahora para apagarlo, suena. Una llamada de Orange a las 22 de la noche, insistiendo una vez más para que me quede con ellos, y negando la existencia de cualquier tipo de prueba documental sobre la cancelación de mi portabilidad. Moza, si esta cancelada, ¿por que sigues insistiendo?. Anda y vete a la mierda, que han puesto columpios. Aún así vuelvo a intentar llamar a Movistar, ya casi por fuerza de la costumbre. Nada de nada. Bueno, yo me voy a la cama.

A la mañana siguiente, el momento ha llegado. Podré llevar internet en el bolsillo y ser tan cool como todos esos desconocidos que también lo han comprado. Lo enciendo y… “Sin servicio”. Pruebo un par de veces más y termino encendiendo el otro teléfono con aire derrotista. Suena la risa de Shin-chan que anuncia que tengo un mensaje: Movistar me informa que mi portabilidad ha sido cancelada y que me ponga en contacto con ellos.

Llamo un par de veces al día a lo largo de la semana, con idénticos resultados a los de los últimos 20 intentos. Ya paso del tema. Un SMS más pidiendo que me ponga en contacto. Ya, majos, ya.

Hoy es 25 de agosto. Hace una semana que debería tener mi iPhone, y ser un feliz prisionero de Movistar para los dos próximos años. He recibido la factura de Movistar por un iPhone y ya me ha tocado los huevos la tontería.

Ya no quiero un iPhone, ni quiero ser cliente de Movistar. En el ínterim me dió por pedir una tarjeta de Simyo. No me costó un duro y me vale para lo que la quiero, que es tener acceso a Internet durante los breves periodos en los que estoy lejos de otra conexión más fiable: poder mirar el correo, escribir un twit diciendo que estoy donde Cristo dió las tres voces, y subir dos o tres tristes fotos de cámara de móvil a Flickr.

Coño, ya no quiero ni eso.

PD: cuando he empezado a escribir este post, he llamado una vez más al 1485. Han pasado más de 20 minutos y aún no lo han cogido.

Actualización: esta mañana (26 de agosto) he recibido una llamada de Movistar, muy preocupados por que les diera mis datos para reactivar la portabilidad cancelada por un error administrativo, que no saben/pueden/quieren describir. Como tampoco pueden darme ningún tipo de explicación sobre por que lo cancelaron, ni respuesta para las esperas interminables en el servicio de atención al cliente. Y lo más cachondo del tema: resulta que como ya he recibido ‘el pedido’, el departamento de portabilidades NO PUEDE tramitar mi portabilidad y tengo que ser yo el que vaya con el iPhone a una tienda a hacer una portabilidad sin adquirir terminal. Cosa que no pienso hacer por ahora. Interpreto que Movistar, con su metida de pata y su inacción, ha tenido a bien venderme un terminal sin tener que hacer contrato. Tendré que mirar las tarifas de datos en modalidad prepago hasta que se pueda utilizar con otros operadores mientras llega la próxima llamada de Movistar. Seguiremos informando.