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Son las 3 de la mañana. En 5 horas tengo examen gordo de programación. Ya dije hace unos dias que el único examen que realmente me preocupaba era el anterior, que para bien o para mal, ya esta hecho. Pero el de mañana tampoco es moco de pavo y no puedo sentarme a prepararlo.

Hay algo que no tengo claro. No sé si la facilidad que tengo para la asignatura me hace pensar que lo tengo dominado, sin llegar a dominar la sensación de un ojo-en-el-cielo diciendo “estudiaestudiaestudiaestudiaestudia”, o es al revés. Es decir, que no tengo ni puta idea, pero la sensación imperante es “yo, aqui, ahora: puto jefe”. Como de ego no voy nada mal, me apuesto unas cervezas a que resulta ser esta última. Pero claro, esto plantea la duda de si pienso racionalmente que voy a ganar la apuesta y por lo tanto, joder el examen, aunque instintivamente piense que perderé, por que voy a aprobar. Lo cual queda invalidado por la mención al ego: coño, no apostaría para perder, instintiva ni racionalmente.

(Ahora relee el párrafo mas despacio, con papel y lápiz para tomar notas si hace falta.)

Esto es un lío joder. Sólo es una muestra de las cosas que me pasan por la cabeza cuando se supone que debería estar versándome en las artes de la ciencia. No se si es una paradoja, solipsismo, o que (o sea, jo, que guay, solipsismo, que super raro soy, como molo).

De una manera u otra, sólo quiero quitármelo de encima. Mierda. Joder. Ya.

PD: Lo de la apuesta va en serio, eh. Espero que los términos os hayan quedado claros, pero si no es así: de un modo u otro, yo gano. Faltaría mas.

Cánticos de la lejana tierra

Tengo un examen importante el viernes, y como es normal, se me ocurren miles de cosas que hacer antes que estudiar. Por lo menos este será el último post de hoy y con suerte, me quede sin nada que contar el resto de la semana.

Hace un par de dias terminé de leer Cánticos de la lejana tierra de Arthur C. Clarke y … weno, a falta de nada mejor que decir, diré que me ha gustado. Esperaba poco de Clarke despues de haber releido (si, releido, hasta ahi llega mi masoquismo) 3001 a finales de año, Rama Revelada y El martillo de dios un poco antes, y este se me ha hecho bastante mas liviano que el último de la saga de Rama. Sin profundizar mucho en los fundamentos científicos de lo que narra, el libro progresa por la historia a un ritmo más o menos constante, con pequeños saltos al pasado de vez en cuando. En realidad la historia no es gran cosa. No pasa nada grande, pero pasan muchas cosas pequeñas. O parecen pequeñas al lado de la destrucción del sistema solar interior, que es la premisa de todo.

En resumen, si por algo sigo leyendo Clarke de vez en cuando, es por que de vez en cuando, escribe unos pasajes sublimes. O al menos a mi así me lo parecen. En 3001 se trata del momento en que Poole descubre Lucifer brillando en el cielo y cae de rodillas. En los ‘Cánticos…’ es la descripción de lo que Kumar siente al apoyar el oido en el cable que utilizan para izar hielo… hasta la orbita geosíncronica. Me deja temblando.

A ver si me hago pronto con ‘Las fuentes del paraíso’.