Tristeza

La que me da que la pobre señorita Jenny haya ido a celebrar su cumpleaños el dia de hoy (¡es una Geno exceleeente…!). La que me da la gente que hoy ha vivido uno de los momentos mas duros y desconcertantes de sus vidas. No lloro ni por los muertos ni por sus familiares, lloro por los que han salido ilesos, que desde hoy hasta el fin de sus vidas, nunca se librarán del fantasma.

Lo de hoy, lamentablemente, me recuerda a cuando jugaba a Cyberpunk 2020 con quince años. Ultraviolencia. Terror a gran escala. Si a veces me deprimo por tener un negro futuro, cosas como esta en cierto modo me alegran: afortunadamente moriré pronto y no veré lo que venga despues. Todo un alivio.

Hoy he empezado a leer Sandman, de Neil Gaiman. Muy apropiado. Hace tiempo que tenía ganas. Esta rayada la dejo para otro dia más luminoso.

El examen mejor de lo que pensaba. Gracias por preguntar.

Celebraciones

Este sábado fui emplazado para un cumpleaños al viejo estilo. La homenajeada se rodea de un montón de gente y todos juntos nos vamos a tomar copas. La verdad es que después de varias semanas sin salir por ahi, excepto para ir a mi minúsculo antro favorito (léase Malavida), me siento un poco raro cuando estoy por ahi de fiesta. Y sobre todo cuando estoy por ahi de fiesta con mucha gente. Ya me sentí así la semana pasada en el concierto de Unknown Origin (que no sé como he olvidado mencionar aqui, ya que dieron una caña excelente ;) y me pasó este sábado.

Entiéndaseme: en ambas ocasiones me lo pasé estupendamente de puta madre, pero algo allí (yo) no terminaba de encajar. De cualquier modo, no tengo más que decir del tema. Al cabo de una hora o dos de ingesta, la sensación había desaparecido. En ese momento me intentan relacionar con una de las asistentas, para sorpresa y confusión mia (hoigan! yo no me dejo seducir fácilmente por una cara bonita… bueno, si, pero…) pero una distracción por parte del hamigo Daedalvs nos obliga a todos a concentrar toda nuestra (a esas alturas mermada) capacidad en la tarea.

Finalmente: gente que aparece, gente que desaparece, unos a otro sitio, otros a otro sitio, un frío inusual, un laaaaaaargo camino a casa con rodeo incluido, y una moderada, llevadera y merecida resaca al dia siguiente.

Feliz cumpleaños, Sue. (gangrenaaaaa ;)

Totalmente frustrante.

Es infinitamente jodido levantarse un sábado con 40º de temperatura ambiente, una resaca de tres pares de cojones y tu vieja (que precisamente ayer cumplió años, happy b’day, mom) haciéndote fotos con la cámara digital mientras tu estas sentado en gallumbos en la cama, tratando de no asquearte mucho con tus sábanas empapadas de sudor y mirando los flashazos que te sueltan a 10 centimetros de las legañas como un animal asustado.

Y aun puede empeorar. Comes. Hace calor. Tratas de ducharte. Cuarto de baño ocupado por hermana. Telefono no para de sonar. Sigue haciendo calor. El café con hielo no hace nada por mis neuronas mutiladas. La niña no sale del baño.

Por la tarde toca expedición familiar al completo, a celebrar el cumpleaños de “la mamma”. Justo cuando estamos a punto de salir, móvil suena. Es N que por fin, después de ruegos, súplicas y amenazas de desencadenar el apocalipsis tiene unos minutos para mi. Justo hoy, el único dia en todo el mes en el que tengo algo que hacer fuera de la ciudad. Todo el mes en la lista de espera, y cuando por fin, después de no sé que fulano que de repente se ha presentado en la ciudad, tengo la posibilidad de dar un regalo de cumpleaños ya polvoriento, y no puedo.

Mierda, hombre. Es una putada, lo mires por donde lo mires. Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. La cuestión es que mi vieja se entera del percal, y unos minutos después, cuando ya estoy en el coche, a algunos kilometros de casa, con una empanada de 2 kilos sobre las rodillas, oigo que dice “no hacía falta que vinieras, por mi ya cumpliste ayer”, en tonillo condescendiente.

Y eso ya es la hostia. Como respuesta, giro la cara hacia la ventana, tratando de no traicionarme y torcer el gesto por el sabor acre que me sube por la garganta, aprieto los dientes y subo el volumen del minidisc a tope. Justo para ver en la cuneta dos grúas, un coche de policia y una especie de lavadora roja que hace un rato debía ser un coche. Es un detalle sin importancia, pero que termina de desbordarme.

Es una puta mierda esperar un mes para dar los regalos, tratando de no presionarme demasiado a mi mismo ni a N. Una auténtica puta mierda. Es una puta mierda, que justo haya ido a elegir el dia de hoy, despues de “toda la semana en casa vagueando”. Y el resto de las circunstancias, son una puta mierda.

Es una puta mierda llegar a un cerco de tierra reseco, sentarte bajo el sol, y mirar hacia otro lado mientras se prepara la fiesta. Es una puta mierda que se te acaben las pilas del minidisc. Es una puta mierda sonreir a media familia sin saber a cuento de que. Es una puta mierda tener la misma discusión de siempre sobre vandalismo, graffitis y las ideas de nuestro magnánimo alcalde. Es una puta mierda que 4 parientes te pidan que te pases un dia por su casa “a echar un vistazo al ordenador y formatearle”. Es una puta mierda que cuando empiezan a coger de que va el rollo de hoy, te vuelvan a mirar como al niño raro, la oveja negra de la familia, el antisocial, el antipático, el seco, el desagradable que has sido para ellos durante toda tu vida.

Es una puta mierda pasar horas y horas y horas aguantando, mientras ves que las posibilidades de un retorno rápido a la civilización se esfuman, y con ellas las de arreglar un poco esta puta mierda de dia. Es una puta mierda llegar a casa de madrugada y ver que sigue haciendo la misma puta mierda de calor. Es una puta mierda no encontrarte en el IRC a nadie a quien amargar un poco con toda la puta mierda que necesito vomitar antes de que por fin pierda los nervios y empiece a llorar o a dar patadas a un mueble.

Y aun hay mas cosas, que me hacen sentirme una puta mierda. Y decididamente, algunos dias es una puta mierda ser yo.

A la mierda.