Cánticos de la lejana tierra

Tengo un examen importante el viernes, y como es normal, se me ocurren miles de cosas que hacer antes que estudiar. Por lo menos este será el último post de hoy y con suerte, me quede sin nada que contar el resto de la semana.

Hace un par de dias terminé de leer Cánticos de la lejana tierra de Arthur C. Clarke y … weno, a falta de nada mejor que decir, diré que me ha gustado. Esperaba poco de Clarke despues de haber releido (si, releido, hasta ahi llega mi masoquismo) 3001 a finales de año, Rama Revelada y El martillo de dios un poco antes, y este se me ha hecho bastante mas liviano que el último de la saga de Rama. Sin profundizar mucho en los fundamentos científicos de lo que narra, el libro progresa por la historia a un ritmo más o menos constante, con pequeños saltos al pasado de vez en cuando. En realidad la historia no es gran cosa. No pasa nada grande, pero pasan muchas cosas pequeñas. O parecen pequeñas al lado de la destrucción del sistema solar interior, que es la premisa de todo.

En resumen, si por algo sigo leyendo Clarke de vez en cuando, es por que de vez en cuando, escribe unos pasajes sublimes. O al menos a mi así me lo parecen. En 3001 se trata del momento en que Poole descubre Lucifer brillando en el cielo y cae de rodillas. En los ‘Cánticos…’ es la descripción de lo que Kumar siente al apoyar el oido en el cable que utilizan para izar hielo… hasta la orbita geosíncronica. Me deja temblando.

A ver si me hago pronto con ‘Las fuentes del paraíso’.