(inciso: podeis pasar a admirar la nueva portada de bfg9000. es mas sencilla que un chupete, pero me pone.)
He aqui el post-resumen de mi fin de semana, escrito, como es típico en mi, con retraso (comenzando el martes ya…).
El viernes, despues de toda la semana delante del monitor, me apetece salir a hacer la fotosíntesis, a hacer el lagarto, a que me dé el sol y el aire un poco. La idea no termina de cuajar, asi que me veo en la alternativa de a) irme a vegetar yo solo en modo autista, minidisc y gafas de sol; o b) sustituir el dorado del sol por el dorado de unas cervezas en compañia de la amiwita Mictlan.
Que dificil elección, ya ves. Tardo aproximadamente 2 femtosegundos en decidir.
Tras un rato de agradable charla, saltando alegremente de tema en tema (alguno de ellos ‘trascendente’) como artimaña para desconectar un poco del coñazo que supone estudiar, aparecen Draako, Hada y Dalton. Copias de DVDs y presupuestos para equipar un cybercafé pasan fugazmente por la mesa, y mientras, yo no puedo quitarle el ojo de encima a Hada. (Atención, alerta, esto no es un simulacro: modo extremadamente baboso ON) Parece cansada, pero tiene ese pequeño halo saludable de determinación/felicidad de las futuras madres brillando alrededor, lo que la hace verse estupenda. Como digo, me resulta imposible dejar de mirar alternativamente su cara y su barriga espléndida. (Fin del modo baboso).
De repente todo el mundo se va, y Dalton me secuestra para llevarme a comer cangrejos o_O. Me gusta el picante, pero no sé por que, se me atraviesan ligeramente y empiezo a estornudar. Unas horas mas tarde, quedo con Sue/Amy, Dmol, Sinner y Daedalvs para tomar un último refresco (ya esta bien de cerveza) y ellos confunden la congestión que llevo encima de tanto estornudar y moquear con una borrachera. Es gracioso. Otra copa en el Connery, y nos vamos para casita pronto. Interesantes revelaciones por el camino.
Aqui un punto de ruptura. En el punto intermedio entre “Dalton me secuestra” y “comer cangrejos”, me encuentro con Esther, también conocida como “La Esther”, “La Maria Esther”, “Teruka” o “ME”. ¿Y esta quien es?. Pues posiblemente es la persona que más me abrió los ojos durante los años de instituto, por motivos que ahora no vienen a cuento. Solo diré que todo empezó cuando, por místicos motivos de posicionamiento escolar, vine a estar sentado durante unas pocas horas de clase entre ella y el que era su novio en el momento, mientras ellos se intercambiaban insultos hasta que él la hizo llorar. En aquel momento se puso en funcionamiento mi lila interior y terminé ejerciendo durante mucho tiempo de kleenex cada vez que a ella se le aflojaba el grifo, obteniendo una respuesta idéntica por su parte. Supongo que fue mi mejor amiga durante un tiempo.
De repente, el instituto terminó, yo cambié, ella cambió, y por motivos aun mas diversos que los de unas líneas mas arriba, a efectos prácticos, dejamos de hablarnos y de vernos. No es algo que lamente, aunque tampoco es lo que hubiera querido. Tampoco es lo que pensé que sería durante el eclipse solar que vimos juntos aquel verano del 2000, y la noche de nuestro cumpleaños compartido (23/24 de Junio). El caso es que asi ha sido durante los últimos dos años, hasta el viernes.
Horrorizado, pensé que me iba a poner al dia de su vida alli, en el momento, pero más bien se limitó a ponerme al día de la mia. “Tu perro tiene una correa nueva”, “la persiana de tu habitación esta siempre bajada”, “tus padres ya no guardan el coche en el mismo sitio”, “hace tiempo que no vas por tal sitio”, “hace tiempo que no te hablas con fulanito”, etcétera. Me asusté de lo fácil que es controlar mis hábitos.
Lo único que yo supe decir de ella fue “wow, te has teñido de rojo. mola”. Quedamos (mas bien quedó) en que tomaríamos un café un dia de estos y que ya nos contaríamos. Ufff, prueba superada. Eso equivale a un “hasta dentro de otros dos años”.
Pues no.
Llegamos al sábado, reunión del Mafia Coffee habitual, cena en chino y visita al cine. ¿Matrix?. Y una mierda. Vemos a un Bruce Campbell casi t33n en Posesión infernal. Y a casita. No hay ganas ni para irse de fiesta.
Domingo. Elecciones. Sobreponerse a la pereza. Bajar al colegio. Buscarse en la lista. “¿Estoy yo también ahi?”. Es ella la que me acaba de hacer la pregunta. Contesto “no sé” y trato de huir hacia la mesa con las papeletas en la boca mientras uso las manos para sacar el DNI de la cartera y salir de alli lo más pronto posible, pero cuando ya casi lo he conseguido, “adios, Fer, esta semana te llamo”.
Y no tengo ni putas ganas de verla, ni de saber de su vida. Me gusta mas como recuerdo.