Vernor Vinge – “Al final del arco iris”

No me extenderé mucho, voy a limitarme a una frase lapidaria: si William Gibson hubiera escrito Neuromante hoy, habría escrito Al final del arco iris. Eso podría ser todo.

Por justificar mi opinión: la sensación que tuve después de leerlo es la misma que tuve con el libro de Gibson. No podría resumir el argumento en unas palabras sin pensármelo un buen rato. Ocurren un montón de cosas aparentemente insulsas, se muestran un montón de tecnologías en funcionamiento -sin explicar ni una palabra de ellas, claro- y al final las cosas se aceleran en una especie de desenlace dramático al que no sabes muy bien como has llegado.

Es lo primero que leo de Vernor Vinge, aunque ya tengo otro en espera. No es lo que me esperaba y quizás por eso me ha dejado algo desconcertado. Pero me ha gustado. Es un libro que tiene varias relecturas -como Neuromante- y espero poder volver a dedicarle un puñado de horas en el futuro.