Robert Forward – “El mundo de Roche”

Advertencia: lo que pretendía ser la breve reseña de un libro se ha convertido en una ñoña reflexión sobre temas que posiblemente no te interesan y que además está llenita de spoilers. Si quieres una reseña breve, lee esta otra.

El mundo de Roche, mala traducción para Rocheworld es una de esas pequeñas novelitas de ciencia ficción que cae en el grupo de los clásicos imprescindibles pero poco conocidos. Ciencia ficción hard, muy bien llevada, con un altísimo factor nerd y un auténtico pasapáginas.

Rocheworld trata de un viaje de exploración al sistema de la estrella de Barnard. Y concretamente Rocheworld, uno de los planetas de ese sistema, es un sistema planetario en si, formado por dos planetas en forma de huevo que orbitan uno alrededor del otro, y que comparten atmósfera por encontrarse a menos de 80km de distancia. Sólo las descripciones del gradiente de gravedad en cada punto del planeta, como éste es afectado por el periodo orbital alrededor de la estrella, y lo que presumiblemente ocurre en el perihelio, ya tendríamos para una novelilla casi pulp y muy entretenida. Añadimos el velero solar,  una inteligencia artificial cuya representación física es un robot fractal -para entender esto lo mejor es leer el libro- llamado Árbol de Navidad, y los flouwen, sencillos aunque avanzados organismos que habitan el lado acuoso de Rocheworld, y la cosa mejora sustancialmente.

Pero si algo me ha impactado de este libro, es precisamente lo que ocurre antes de llegar al sistema de Barnard, durante el viaje de 40 años que lo separa del nuestro. Para paliar el envejecimiento durante estos 40 años, todos los tripulantes toman una droga que reduce los efectos del paso del tiempo en un factor de 4, a la vez que también reduce la capacidad intelectual en el mismo factor mientras se toma. Así que todos los tripulantes viven una segunda infancia durante la mayor parte de los 40 años del viaje, mientras permanecen al cuidado del Árbol de Navidad.

Esta idea me ha causado una gran impresión. Será que tengo el síndrome de Peter Pan o algo por el estilo, pero me resulta infinitamente atrayente. Aunque en alguna ocasión he afirmado que no echo de menos mi infancia -estoy contento tal como estoy ahora, gracias- la idea de volver a vivirla de una manera diferente -mejorada- simplemente escapa a mi capacidad de definición. Quizás el hecho de ser programador también influya en parte, por aquello de la mejora incremental, el desarrollo iterativo, ir haciendo las cosas un poco mejor cada vez… en una palabra, fascinante.

Y por si fuera poco me dicen que este no es el mejor libro de Forward y que debería leerme “Misión de gravedad” y “Huevo de dragón”. Lo haré pronto.

50 en el 2004

Pues eso, en varios blogs por ahi se ha propuesto controlar un poco cuánto y qué leemos fuera de la web. Como somos todos unos frikis con complejos, pues nos ponemos una especie de desafío, para superarnos a nosotros mismos. Y lo dejamos en 50 libros en un año, por que es un numero redondo, fácil de alcanzar, nos deja unas semanas libres y luego quedará bien en forma de lista. No vale leer para rellenar, no vale obligarse a leer por llegar a los 50, no vale planificarse la lista entera, y por lo demas puedes hacer lo que quieras. A eso voy.

La verdad es que este año yo llevo leido bastante poco, aunque solo leo en mis típicas epócas de bajón prolongado en que no me apetece salir mucho. Un rulo por un par de librerias, un par de semanas de visitas a la biblioteca y fácilmente despacho la mitad del número propuesto en menos de un mes. Si. Menos de un mes, como suena.
Tampoco es que vaya a leer como una locomotora, por que la verdad es que algunos de los libros del año pasado, que no sé cuantos fueron en total, sé que los he leido, pero no recuerdo bien el argumento. Posiblemente se requiera una relectura: me refiero a la saga de Rama de Clarke y a la de Ender de Card.
De todos modos, yo soy del tipo al que le gusta releer, una y otra vez. Releer un libro, igual que releer mi blog (que fue uno de los motivos que me llevaron a escribirlo) no solo me devuelve a un puñado de personajes que casi se han convertido en amigos, si no que me devuelve a la época en la que lo leí por primera vez, o a alguna de las relecturas intermedias. Si: soy el ombligo de mi mundo. Si: gran parte de mi tiempo consciente diario lo paso pensando en mi mismo.

Por ahora llevo leido bastante poco, solamente ocho libros, de los que dos son mas bien tomos de comic (The Authority Vol.1 y Transmetropolitan, sobre los que debería escribir algun día), y posiblemente tenga que añadir otros dos de mangas que tengo a medias (Love Hina y Alita: Ángel de Combate). De lo que no lleva dibujos, dudo de que algunos libros los haya leido ya en el 2004 o a finales del año pasado:

  • El color de la Magia de Pratchett,
  • Ambiente de John Womack (del que también me gustaría contar algo),
  • Estructuras de control de Alberto Noguera (¿recomendaciones sobre libros de este tipo?),
  • Ciudad Permutación de Greg Egan,
  • El código Da Vinci de Dan Brown (hay que dejarse llevar por los best-seller de vez en cuando),
  • y por último, Cánticos de la lejana tierra de Clarke.

Eso en tres meses es una media bastante baja para lo que suelo (solía) leer.

Ahora mismo estoy leyendo Todos sobre Zanzibar, de John Brunner. Nunca había leido nada de este tipo y me gusta su estilo, con muchos cambios de contexto. Tendré que consultar en cyberdark sobre el tema para hacerme con algo mas.

En el espacio de mi mesa que antes ocupaban los apuntes y algún libro de texto ahora están los libros que tenía pendientes desde hace tiempo, prestados o comprados.

  • La torre oscura IV de Stephen King (que la hamiga mic me prestó a mediados del verano pasado o_oU)
  • Generación X de Douglas Coupland (que compré por impulso despues de leer Microsiervos… el libro, no el blog)
  • Diarios de las estrellas. Viajes de Stanislaw Lem
  • Así habló Zarathustra de Nietzsche (hace por lo menos un año que me lo traje de casa de algun familiar y no he pasado de la pagina 30)
  • El dragón en el mar, de Frank Herbert
  • Un par de tomos de Love Hina, otro par de Sailor Moon y un buen montón de Alita (prestados por el hamigo v0mito)
  • Lolita de Nabokov y El guardián entre el centeno de Salinger (que pongo juntos ya que reposan en la memoria de la Palm desde hace meses, cuando mis padres la secuestraron para LEER ELLOS o_O)

Todo esto es lo que pretendía leer desde hace tiempo y he ido dejando pasar. Ahora viene lo que pretendo leer y aun no tengo en mis manos… Sue, aun llevando en el cuerpo todo ese tequila, no pude dejar de fijarme en tu estantería… vete preparando esos libritos de Orson Scott Card y Dostoievski.
En cuanto a comprar… me limitaré a la oferta de ciencia ficción de mi tienda friki… esas ediciones añejas de buenos títulos (y mucha mierda, para que engañarnos) por 3 o 4 €. Y si leo las novedades que quiero leer (Quicksilver y Confusión de Neal Stephenson, Ilium de Dan Simmons)… será en inglés via Amazon, o en Palm. Los precios de las ediciones españolas son horribles en comparación a las originales… en el caso de que haya edición española este año claro. Y un precio tres veces más barato en EE.UU. no se debe a la devaluación del dólar.

Resumiendo: tengo planificación, pero no demasiada. A partir de todo lo que cuento aqui, tengo una ligera idea de lo que quiero leer, pero no es inmutable: dejar un poco de lado la ciencia ficción y leer algo un poquito mas denso. Algo más de filosofía o historia, algún libro técnico, alguna biografía… ni puta idea vamos.

Y si te quieres apuntar… ya sabes.

Act.: Salvo personas MUY concretas que ya deberían saber quien son, absténganse de pedir libros. He dicho que me gusta releer, y para releer hay que conservar. Y ya me han “desconservado” de muchos. Se siente.