Rock’n’rock, nunca mais

El macrofestival de heavy metal más importante de la península se ha suspendido a causa de una tormenta de 15 minutos que estaba anunciada. Miles de personas se han tragado cientos de kilómetros de carretera, han dormido sobre el mismo pedregal que el año pasado y han padecido colas interminables bajo el sol por culpa de una organización nefasta. Quien se iba a imaginar que junto a uno de los parques eólicos más grandes de España el viento pueda ponerse a soplar con fuerza.

No tiene mucho sentido liarse contando la ilusión que nos hacía ver LA GIRA con mayúsculas de los Iron Maiden, o como en tal festival europeo todos los años cae la de dios y lo único que se chafa es la melena cardada de algún hortera. Aqui lo único que importa es atraer mucha gente, ahorrar en infraestructuras y vender la cerveza lo más cara posible.

Lo peor, lo que peor me sienta de todo esto, es el aire buenrollista de algunos figuras, que sólo dan un punto de vista apologético para la organización, a la vez que se compadece de las pobres víctimas, el público. Eso se llama no tomar parte. No mojarse. No echarle al asunto los proverbiales dos huevos del heavy metal. Llamar tornado a una tormenta de verano -una tormenta cojonuda, por cierto- de apenas 15 minutos resulta cómico cuando viene de alguien que trata de ser una personalidad del mundillo metálico.

En comparación, el Kobetasonik 2008, al que también tuve la suerte de asistir hace unas semanas, fue uno de los espectáculos más grandiosos que he visto en mi vida. Con sus problemas, como todo evento de este tamaño, pero que no fueron nada comparados con la mierda que vivimos en el Monsters of rock/Metalway 2008. Más personal, mejores instalaciones, mejor organización, ni un minuto de espera innecesario… y en genera otra manera de entender la organización de eventos por parte del promotor: LastTourInternational.

El caso es que el verano que viene traerán a otros dos o tres grupos gordísimos, algún amiguete se animará y terminaremos picando todos. Y es que no aprendemos…

Actualización: comentarios sobre los conciertos que ví.

  • Rage: ahora mismo no recuerdo si es la segunda o tercera vez que los veo. No soy seguidor suyo en absoluto, pero si que noté que les faltaba algo sin Terrana a la batería.
  • Candlemass: el único grupo que me interesaba del primer día del festival. Buena ración de los temas del último disco (que es MUY bueno) y final épico con Solitude, tema insignia de su álbum insignia Epicus Doomicus Metallicus.
  • Pretty Maids: no los había visto nunca en vivo, primero por suspensión por lluvia (!) y luego ya por desinterés. Pese a desconocer prácticamente todos los temas y a lo díficil que resulta meterse en un concierto cuando el sol cae de plano, dieron un concierto bastante efectivo y divertido.
  • Ted Nugent: solo llegué a los bises. Y haciendo honor a la verdad, las horas de sol, la cantidad de cerveza que llevaba ya en el cuerpo, no haber comido nada en todo el día y el repentino cambio de presión (se estaba preparando la tormenta) no me dejaron enterarme de mucho.

“Spook Country”, de William Gibson

Recién terminado he el primer libro del 2008. Me ha llevado mi tiempo darme cuenta de la falta que me ha hecho una lámpara de lectura junto a la cama durante los últimos años.

Después de Pattern Recognition, y en lo que ya se ha llamado la trilogía de Blue Ant, tenemos Spook Country, que nuevamente vuelve a tener lugar en la actualidad o no muy lejos de ella. Como bien señaló JJMerelo no deja de ser la ya habitual búsqueda, que presenciaremos a través de los diversos personajes que se nos presentan.

En este caso tenemos un adicto a los tranquilizantes cautivo de un agente del gobierno que lo utiliza como intérprete cautivo en su persecución del trasto; un joven representante de una dinastía familiar cuyo negocio es el espionaje, y a Hollis Henry, a quien podríamos señalar como la protagonista principal. El amigo William, con su particular estilo nos identifica con ella haciendo que siempre vaya un paso por detrás del resto de los personajes, sin saber lo que pasará a continuación pese a disponer de medios casi ilimitados proporcionados por Hubertus Bigend, el magnate de la publicidad que ya conocimos en el libro anterior.

Sobre el argumento, no diré mucho. En cierto modo, se vuelven a explorar algunas de las ideas de la trilogía del Puente: realidad aumentada, deidades vudú, un lenguaje que solo puede comprender un personaje -los puntos nodales, el volapuk-… El geoposicionamiento cobrará también una importancia crítica para la historia.

Para el resto del argumento, y todo lo que rodea y comprende la novela de Gibson, lo mejor que podeis hacer es ir a Node, que me ha sorprendido tanto como el libro en sí. Compartiendo nombre con la revista ficticia en la que trabaja la protagonista -literalmente, una versión europea de Wired-, Node es un tumblelog que contiene un análisis capítulo por capítulo, anotado e hiperenlazado, y que es una de esas ideas que hubiera querido tener yo.

Y ahora, a por el próximo libro.