Mother Europe… in your soil shall be my tomb

Llevo tiempo leyendo por sitios ricos y variados que nos quieren clavar un impuesto revolucionario de 1 Eypo por cada libro que saquemos prestado de una biblioteca. Creo que tendré que comprarme el Hola, que al menos, si lo pago es mío para siempre. Para siempre, siempre y cuando Gedeprensa, Gedepresa o como se diga, otra de esas asociaciones sin ánimo de lucro que quiere imponer su propio canon (esta vez a los resúmenes de prensa) no llegue a buen cabo y yo pueda seguir contando aqui cosas acerca de mis Lecturas.

Leer es malo y caro… ¡nene eso no se toca! ¡caca!. Periódicos como el ABC (escrito en la lengua de Mordor, que no enlazaré aqui) ya lo dan por hecho. Cosas de la Unión Europea, dicen. Como el Doctor Maligno: “en Bélgica entran así en los sitios”.

Mientras, en el Consejo de la UE se aprueban las patentes de software de los cojones (¡con voto negativo de España!… los políticos están empezando a pensar… quemémoslos pronto), o más bien dejándolas pendientes para una ‘segunda lectura’ por enésima vez ya, aunque parece que esto ya es definitivo.

En fin, viendo lo que hay, toca pasarse del idealismo al activismo. Volver a dar el coñazo con las libertades, con las fantasías, con las pajas mentales. Dar la nota. Repetir, repetir y repetir las cosas hasta que todo cuaje en la cabeza de las masas y por fin algún dia pasa algo. Empiezo a plantearme el unirme a la Free Software Foundation y a la Electronic Frontier Foundation.

Y si todo falla, me compraré una navaja suiza y me iré a construirme una cabaña al monte para vivir off the grid.