Los ochenta y la madre que los parió

Hace unos meses al leer “Aquellos maravillosos años…” en el blog de Franchu (lo siento, te ha tocado) se me ocurrió tocar el tema. Pero ha sido hoy al leer esta otra entrada en el blog de Arrikitukis cuando me he decidido por fin a escribir una entrada que hace mucha, mucha falta.

Me imagino que a estas alturas todo el mundo ha leido ese puto correo que lleva años circulando con el pretexto de ‘mándaselo a todos tus amigos que hayan nacido a principios de los 80’. A mi me enferma.

Que si éramos mejores por que jugábamos en la calle, que si los dibujos animados después del colegio, que si de vez en cuando te pegabas una hostia en el parque y te ibas sangrando y llorando para casa, etc. Estupendo todo. Mucho mejor que ahora, está claro. Y sobre todo, mejor que la generación posterior: esos cretinos de los 90 que han vivido entre lujos, con su sistema educativo de risa y sin poder disfrutar de la agonía de Marco buscando a su madre capítulo tras capítulo saboreando un bocata de Nocilla. Ah, eso era vida…

Bueno. Lo entiendo. Entiendo que de vez en cuando pinten bastos y el ataque de la nostalgia te pille con la guardia baja. Y que el futuro a veces se ve negro y el pasado parece mejor.

Pero personalmente, cuando miro al pasado, me resultan más interesantes ¡y numerosos! los errores que he cometido que todos los episodios de Campeones que me tragué en su dia. Y como a nadie le gusta reconocer ni revisitar sus errores, prefiero pensar que las cosas antes iban tan mal antes como ahora, solo que sin que ‘nosotros los ochenteros’ nos diéramos cuenta y que lo bueno está aún por venir.

Así que deja atrás de una vez el Barrio Sésamo y let the good times roll. Que falta nos hace.

Eso si, reconozco que el videoclip de El Reno Renardo tiene su gracia.

3 comentarios en “Los ochenta y la madre que los parió”

  1. Una cosa es que uno no aprenda de los errores y otra que te regocijes en el recuerdo de las cosas malas y el de las buenas te produzca cosas como este post.
    Creo que casi todo el mundo recuerda los errores cometidos (por lo menos a mí me pesan y recuerdo más anécdotas malas que buenas de mi infancia), pero recordar cosas como las de ese e-mail, al menos a mí, me hace ilusión, no por pensar lo guay que somos los de los 80 y lo malos que son los de los 90, sino porque son cosas que han estado en mi vida y de muchas de ellas me había olvidado.
    A veces pienso que te tengo que echar más azúcar en el café para ver si se te desagria un poco el carácter, con cariño, eh? ;)

  2. lo que me molesta no es recordar cosas, sean buenas o malas. lo que me molesta es que se magnifiquen las cualidades de todo lo ochentero sin ningún tipo de juicio ni valoración. y quien hace suyo ese mensaje (y no me refiero al correo) y lo extiende automáticamente, simplemente esta demostrando una problemática falta de capacidad crítica.

  3. Creo que te tomas el sentido de ese mensaje por un lado que no es, porque no creo que por enviarlo se esté afirmando que los 80 fueron lo mejor y todo lo demás lo peor y mucho menos que no se tenga capacidad crítica por ello. Es más, me parece que decir eso es no ver más allá de tu propia nariz, creo que miras las cosas por un agujero muy pequeñito.

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