Let it rain a thousand years a day…

Ya le he comentado a alguien que llevo unos dias como si tirasen de mi en varias direcciones distintas. La última tutoría en el instituto para ‘ver como nos va’ en las prácticas terminó de descolocarme. Ese recordatorio de ‘sigues siendo un pringao recién salido de la guardería’ fue un golpe bajo. Y la lluvia. Me gusta la lluvia, pero volver a casa bajo un chaparrón no hizo mas que acentuar la tendencia deprimente del dia. Me gusta ver llover. Me gusta el olor del aire después de la lluvia. Me gusta pasear tranquilamente escuchando música bajo la lluvia mientras veo como la gente corre y se esconde asustada por un poco de agua. Pero si tengo un mal día, me jode empaparme.

En las prácticas por fin estoy haciendo algo moderadamente interesante, después de unas semanas aburridisimas. Pero precismente por la rutina de estas últimas semanas, encuentro bastante díficil echar a andar. Una vez que me meto en faena podría tirarme varias horas, pero el problema es que las ‘varias horas’ pasan ANTES de que yo comience a hacer algo útil. Y con la interrupción del viaje del curro a casa, pierdo ese estado mental y no soy capaz de seguir en casa, haciendo mis cosas. Ya casi lo tengo controlado, pero no deja de faltarme algo de motivación.

Estos dos dias he escrito varios posts y no los he llegado a publicar, por que no eran más que cutres manifestaciones del ‘teenage angst’ que creia haber dejado atrás… su sitio es mi wiki local. Ahi quedarán hasta que yo mismo encuentre una respuesta a mis paranoias y pataleos.