La alegría de la huerta

Para compensar un poco esta sequía de posts, vamos a contar algo totalmente intrascendente que se me ha venido a la cabeza al leer los últimos posts en Memorias de Silicio.

Ya he mencionado varias veces mis excursiones al campo de trabajo pequeño terreno que mis viejos tienen cerca de Mojados (pueblecito a unos 30km de Valladolid) que a partir de ahora llamare Villa Birra ;). Allí tenemos unos cuantos metros cuadrados de tierra, una pequeña casita/caseta, y una piscinita recién estrenada. También tenemos un pequeño porche, y un minihuerto que no llega a ser tan grande como el de SiO4 :).

Vamos generalmente a celebrar los saraos familiares, a pasar la tarde tirados al solete, o lo que es más frecuente: a currar. Cortar las malas hierbas, podar árboles y setos, trocear a base de hacha e inflamación de codos y muñecas los restos de la poda en trozos de madera apropiados para la ocasional barbacoa… ¡yum!.

Como decía también, la piscina ha sido estrenada recientemente, y aún quedan por allí los restos de la obra que los albañiles currantes no se han llevado. Esta circunstancia, conjuntada con unas fechas en las que la mayoría de los hamigos huniversitarios esta estudiando a marchas forzadas, me han hecho caer varios fines de semana en el plan de emergencia: en lugar de salir por ahi a tomar unos Ruaviejas, Franziskaner, cafeses o lo que sea, me voy con mis progenitores al campo de tra…. terreno. Con más frecuencia de la que me gustaría y de la que acostumbro.

El caso es que lo que antes me parecía un coñazo, no me parece tan desagradable. La última semana, despues de hacer una zanja para colocar unos ‘bonitos’ adoquines alrededor del césped, me dediqué a cavar ¡otra zanja! para plantar unas tomateras, creo. No tengo ni puta idea de si es o no es la época apropiada. Simplemente me dijeron ‘ahi tienes eso si quieres plantarlo’ y lo hice.
Cavar una pequeña zanja en el minihuerto, airear la tierra, hacer un pequeño agujerito, coger el brote, esqueje o como se llame, colocarlo primorosamente y cubrir el agujero hasta que la cosa se sostiene.

Y le he cogido el gusto. Ya me he apuntado para preparar la siembra de césped, trébol o algo así alrededor de la piscina. Remover, echar piedras, cubrir de arena, sembrar, regar… casi puede decirse que lo estoy deseando. Después de pasarme años convirtiéndome lentamente en una patata por la falta de ejercicio, encuentro gratificante el esfuerzo físico. Aunque jode tener agujetas por la falta de costumbre, noto brazos, hombros y espalda más tonificados solo con currar dos o tres veces a la semana durante unas pocas semanas. Y aparte, mola ver como el esfuerzo realizado deja algo detrás. Sean unas plantitas maltrechas, unas piedras mal colocadas haciendo un caminito alrededor del porche, o un montón de trocitos de madera cortados a la misma medida y perfectamente apilados :).

Esto y la conciencia ecológica que me ha venido pegando durante los últimos meses, me deja pensando. Me ha hecho investigar e informarme (un poco) sobre placas solares, biodiésel, agricultura ecológica, ahorro de energía y recursos en general. No dejan de ser tecnologías y cosas nuevas que probar 8).

¿Funcionará mi viejo portátil 486 con unas placas solares?. Me parece que si este verano no encuentro curro, voy a probar el experimento. Unos libros, el portátil para escribir y a ver cuanto tiempo aguanto incomunicado y lejos del asfalto.

Necesito algo nuevo. Cambiar de ambiente. Pronto.

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