El fin de semana comienza de manera normal. Viernes aburrido de vacaciones, formateo, inicio de la instalación de Gentoo Linux en mi ordenador principal de sobremesa (escribo esto desde el portatilsux), media tarde tratando de establecer un plan para la noche, al final un tema normal, unas cervezas y para casa, que termina convirtiendose en ‘vamos a tomar una mas’ y repetir.
Tras ingerir un cáliz, durante el regreso a casa, me empiezo a comer el coco mientras los amigos me dan la coña con ‘mañana salimos a ver quien mete el hocico a la mas fea’ o algo asi.
Doy el coñazo un rato a Gillete con pensamientos que ahora no vienen a cuento, pero que me dejan con la sensación mental de que soy un niño de 15 años.
No me acosté muy tarde ni tampoco estaba muy jodido, pero el sabado me levanto a las 6 y pico de la tarde (!). Al principio pienso que es una broma de mis padres (es el dia de los inocentes) pero luego recuerdo sus excepcionales habilidades técnicas y dudo de que hayan sido capaces de cambiar la hora de mi reloj. Me tomo una coca, avanzo un par de pasos mas en la instalación de la Gentoo, y me largo a toda prisa al Mafia Coffee, dejando el ordenata compilando el kernel.
Dos dosis de cafeina mas tarde, vuelvo habiendome comprometido a personarme en el SU para “alegrar” un poco el ultimo dia de trabajo del amigu Wessex. Como la puta muela del juicio me esta matando, me vuelvo a casa prontito, acompañado/acompañando de/a la srta. Yogurina. Llego de nuevo a mi casa y avanzo un pasito mas en la instalación de Gentoo, ahora le toca al sector de arranque y las XFree. Y hasta ahora.
El caso es que joder, me siento extrañisimo.

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