Como no manejar a un geek

Este es un texto inspirado en la lectura de dos articulos bastante interesantes la semana pasada. Uno es How not to lead geeks, encontrado en ALT1040, y otro es Hackeando el futuro, del ínclito Enrique Dans, pero publicado en (¡horror!) Libertad Digital, que no enlazaré aqui más de lo necesario.

El primero da una lista de cosas que son bastante irritantes, por lo general, para aquellos que trabajan en las trincheras de las infotecnologías, los protagonistas de IT Crowd, y en general, los geeks. Sigue una cutre traducción de los puntos y comentarios:

Actualización: Parece que los microsiervos me la han ganado por la mano. Bueno, da igual. Tengo la firme creencia de que hay que inundar la red con posts de este tipo, aunque solo sea para reducir un poco la inercia de tantos años de cultura empresarial podrida.

  • Olvidar la formación: Ese fulanito que te propone 3 soluciones para cada problema que tu le planteas, necesita alimentar su coco. La autoformación, las listas de correo, los foros de soporte, son algo cojonudo, pero nunca son suficiente como para sustituir un buen curso profesional y a ser posible homologado sobre administración de [insertar sistema de gestión de bases de datos], o como mínimo, un buen par de libros de referencia. Esta bien tener empleados que dependan de ti por que no les quieren en ningún otro sitio, pero seguramente las cosas te vayan mejor teniendo a un buen par de expertos en ALGO.
  • No dar reconocimiento: Al contrario que tu, que te pasas el dia contestando importantísimas llamadas de teléfono, y de reunión en reunión, el geek no da palo al agua. Solo está ahi, sentado, moviendo el ratón, y un poco de teatro después todo funciona como debería, sin intervención de ningún tipo. Eso no es trabajo y por lo tanto, no se tiene en cuenta a la hora de valorar el rendimiento. El geek no es un valor para la empresa, es un mal necesario.
  • Muchas horas extra: Ya que ese cabrón no da el callo, por lo menos que se joda y tenga que echar un montón de horas en la oficina, a base de cargarle con cosas para ya mismo. Además, en la oficina se está de lujo, y con ese trabajo tan cómodo, es imposible que termine quemándose.
  • Hablar pomposamente: Un 95% del trabajo de un geek es traducir a un lenguaje conciso, específico y preciso, COMPUTABLE, unas instrucciones difusas, ambiguas y mal definidas. Por eso parecen tener ciertas dificultades sociales y no son amigos de preguntar que tal la familia y dar grandes rodeos al decir las cosas. Por eso no dudan en decirte ‘esto está jodido’ cuando les pides un informe de situación. No hace falta que aprendas a utilizar sus oscuros términos técnicos, pero será mejor limitarte a un lenguaje directo y natural que utilizar rodeos propios de la corrección política y del lenguaje legal. Resulta muy molesto tragarse un discurso con frase tras frase llena de subordinaciones y polisílabos para obtener una información que habría cabido en un post-it, dejando sitio para un smiley sonriente.
  • Tratar de ser mas listo: Repetir dos frases que acabas de leer en un artículo en la red para parecer informado te dejará con un agradable hormigueo y cierta sensación de superioridad sobre tu geek. Nada más falso. Es muy posible que él ya haya leido esas dos frases hace un mes. Puedes salirte con la tuya en alguna cuestión administrativa, o no-técnica, pero si los bits y los electrones tienen algo que ver en el tema, mejor olvídalo. El cabrón es más espabilado de lo que parece y te va a pillar.
  • Ser inconsistente: ¡Si! La famosa bajada de pantalones. Un geek tiene un sexto sentido para detectar lo que está bien. En la tecnología, lo que es cierto es cierto. Si la documentación dice que funciona así, es que FUNCIONA ASÍ. Lo contrario provoca una gran desazón. No hay nada peor para un geek que hacer algo incorrecto a propósito. El nunca lo haría. No le hagas hacerlo. Al hacer eso, resquebrajas los cimientos de su universo.
  • Ignorar: Como en el anuncio, la potencia sin control no sirve de nada, y todo geek que merezca ser llamado asi aloja un potencial tremendo. Así que ignoralo, y déjalo a su aire. Después de todo, si otros de tu clase te ven mezclarte con ellos, será fatal para tu imagen. ¡No!. Necesitan un buen liderazgo tanto como cualquiera. Quizás son más díficiles de dirigir y de motivar, pero alguien tiene que hacerlo. Recuerda: todos son contingentes, tu eres necesario.
  • Tomar decisiones sin consultar: Decidir detalles de la implementación de un proyecto dejándose llevar por los antojos del cliente, por la persistencia de un proveedor, o por una moda del mercado alterará gravemente la conducta habitual de tu geek.
  • No proporcionar herramientas: Pasar tantas horas al dia con un ordenador anticuado, una silla inadecuada o un espacio de trabajo demasiado pequeño puede acabar con la paciencia de cualquiera. Los costes en material no son nunca desmesurados, y tu geek te agradecerá todo tipo de juguetes moviendo el rabo. Un geek no desarrollará habitualmente tareas ofimáticas, asi que el ordenador estándar para tareas de oficina no será suficiente para ellos. Generalmente hacen varias cosas a la vez, asi que un segundo monitor (o uno más grande), siempre será útil. O un ratón y un teclado ergonómicos. Unos cuantos libros como material de consulta y autoformación. Deja pasar la tapicería de cuero italiano hasta el próximo coche, y esta vez dale lo que necesita.
  • Olvidar la creatividad: lo que hace un geek raramente se puede entender como un proceso industrial. Más bien es un arte, esta condicionado fuertemente por la inspiración, y esta se ve seriamente perjudicada por las paredes grises con posters institucionales, los trajes, y en general, las limitaciones artificiales, artificiosas y abritrarias. Aqui el que suscribe, en ocasiones mataría por poder bajar a trabajar al jardín o a la cafetería o al hall, luciendo una camiseta de Creative Commons. Pero por alguna rancia normativa, va a ser que no.

Los geeks son/somos animales caprichosos y fieles. Si la adopción de las nuevas tecnologías en las empresas fuese real, y no se adoptase solo lo que a IBM le dé por vender este año, tanto empleados como empresarios se verían beneficiados. Pero una vez más, lentejas.