Eficiencia y utilidad de la Administración Electrónica

Me instalo una máquina virtual con un Windows XP para poder presentar la documentación de mi Fondo de Garantía Salarial (si, todavía ando liado -un año después- para cobrar lo que mi antigua empresa me debe).

Y al cabo de una temporada, me encuentro con esto:

Para poder continuar con la tramitación de su expediente que nos hizo llegar por medio del registro electrónico, necesitamos que nos presente en esta oficina, situada en calle López Gómez, 28-1º de Valladolid, originales de la documentación que adjuntó, carta de despido y nóminas, teniéndole por desistido si no lo presenta.
Si necesita alguna aclaración, nos puede llamar al teléfono 983 xxx xxx.
Un saludo.

Montamos un sistema de puta madre para poder solicitar prestaciones y documentación por internet, sin tener que aguantar colas, ventanillas y funcionariado en general. Pero como somos un poquito palurdos, pues resulta que hay que ir en persona y presentar los papeles igual.

Ojo, me consta que esto no es así en otros sitios. Pero es que en Valladolid seguimos siendo un poquito provincianos.

Brócoli crujiente con un toque grasiento.

El auténtico bacon de los vegetales. Cena rápida, sencilla (funcional, espartana, austera, etc.) y no demasiado pesada, aunque lo parezca. Es importante hacerlo en una sartén con tapa para que quede mitad salteado, mitad al vapor, todo salud. Según lo grande que sea el brócoli y el hambre que tengas da para 1-3 personas. También es ideal para acompañar un pescadito a la plancha, o para comer en plan plato fuerte con un poco de quinoa, pasta o arroz y queso rallado/fundido.

Ingredientes:

  • Una cabeza (¿se llama así?. Yo lo llamo así) de brócoli.
  • Un chorrito de aceite de oliva, muy poquito.
  • Un poco de mantequilla (15 o 20 gramos).
  • Agua (para lavar el brócoli).
  • Un poquito de sal, si quieres.
  • Limón, para acompañar.

Procedimiento:

  1. Lavar el brócoli. Asegurate de remojarlo bien y no lo escurras demasiado, que quede agua entre las hojitas.
  2. Separar la cabeza en arbolitos, y cortar cada uno en 2 o 3 láminas de unos 5cm de grosor. Es importante que queden más o menos iguales.
  3. Chorrito de aceite a la sartén, y calentar fuerte hasta que empiece a humear.
  4. Poner las láminas de brócoli en la sartén, TAPAR y esperar un par de minutos. Básicamente lo que tardas en twittear “cocinando brócoli, huele que alimenta, me voy a poner como un trullo”.
  5. Destapar, bajar el fuego y añadir un par de pellizcos de sal y la mantequilla, removiendo para que se impregne entre las hojitas del brócoli al deshacerse.
  6. Comprobar que el brócoli está a nuestro gusto pinchando alguno de los tronquitos, servir, rociar con limón y comer.

Veredicto: hasta ahora, dos de dos personas a las que no las gustaba el brócoli han cambiado de idea. A los que ya les gustaba ahora les gusta de otra manera.