A veces tienes un día tan fino que no hay más remedio que retomar el blog para contarlo por que no cabe en twitter. Sobre todo cuando empieza bastante mal por unas obras a 20 metros de casa que te despiertan un par de horas antes de lo habitual.
Lo que empieza siendo un día que no promete nada se convierte en un par de horas sólidas practicando con el bajo, una llamada para un café anhelada, inesperada e implausible, una buena comida con los compañeros de piso, una tarde jugando con mis primos de 1 y 3 años, y celebrar el PFC de otra amiga con unas cañas de por medio cuando el calor del día empezaba a bajar.
Pozí. Mi vida ha cambiado mucho. Desde el último post me he quedado en paro, me he independizado y toco el bajo en un grupillo con un par de amiguetes. Si tengo tiempo y no se me pasa el entusiasmo, seguiré contando como me va. En caso contrario: no news, good news.