SE BUSCA: dominio

Pues eso. El título lo dice bien claro.

Estoy buscando un nombre de dominio. ¿Y para que, dirás, si ya tienes el mitológico gafapasta.com?. Pues por que gafapasta.com (o .es) es el dominio que utilizo para mis chorradas y experimentos internaúticos, y estoy buscando un dominio un poco más serio, que pueda poner en mi tarjeta, tanto a modo de dirección web para poner mi CV y esas cosas, como en la dirección de correo.

Una cosa profesional. Serious business.

La cuestión es: me gustaría que girase de alguna manera alrededor de mi nombre. Me llamo Fernando Gómez, y todas las posibles combinaciones interesantes que se me ocurren ya están cogidas. Las que no son tan interesantes suenan a empresa de fabricación y distribución de hormigón armado.

Así que habiendo agotado mis posibilidades, acudo a vosotros, mis ilustres e imaginativos lectores para buscar vuestra caridad en forma de nombres de dominio, combinaciones alfanuméricas y oscuras fórmulas alquímicas que puedan ser registrables en un servidor DNS. Mejor si terminan en .com o .es, aunque estoy abierto a cualquier cosa original :)

Si elijo algún dominio de los que me propongáis, el eventual sitio web tendrá un enlace al sitio de quien lo haya propuesto, una nota de agradecimiento y si nos ponemos, un vale por una cerveza si las circunstancias lo permiten.

Al lío.

“Tránsito” de Connie Willis

A ver si puedo ser breve.

“Tránsito” es el segundo libro de Connie Willis que leo. La protagonista es similar. El desarrollo es similar. Y el desenlace mas o menos igual de trágico. Pero “Tránsito” no me ha gustado tanto como el otro.

El argumento, con cierto tufillo a thriller médico, trata sobre una investigadora que estudia las “experiencias cercanas a la muerte” en un hospital bastante caótico y termina sometiéndose ella misma a una simulación de estas ECM a base de drogas, que para ella tienen lugar en el Titanic.

A partir de este momento todo se confunde, las secuencias oníricas y la realidad se empiezan a confundir, y el texto se comienza a repetirse, yendo un poco más allá en cada repetición, mientras que Joanna -la protagonista- empieza a perderse en el embrollo. Solo vuelve a recuperar el ritmo -y no del todo- a 200 páginas del final.

Creo que en realidad basta con decir dos cosas sobre el libro. La primera: está bien escrito. La sensación de desasosiego que la autora busca transmitir con la desorientación y progresiva pérdida de juicio de la protagonista hace que a veces tengas que dejar de leer y apartar el libro unos minutos -unos días- por la reacción visceral que provoca. La segunda es que de las más de mil páginas que tiene la edición que he leido, podríamos quitarle por lo menos 400, y aunque perdería parte del efecto, sería un título mucho más ameno y legible.

Aún tendré que leer algo más de Connie Willis para decidir si me gusta como autora, o me gusta uno de sus libros. De momento, tengo otras cosas en la cola.