Tener fé en Google

Este último domingo estaba yo feliz y ligeramente resacoso, haciendo tiempo antes de bajar a votar, cuando un ping en el notificador de correo electrónico me avisó de que tenia algo nuevo que leer. Concretamente se trataba de esto:

¡Hola!

Mi nombre es Clara * y trabajo en Google. He visto en tu blog:

"google pagando cubatas en el Google Developer Day y no me invitan. me voy a pasar a m$ live search :_( #"

Así que he decidido escribirte para invitarte, ¿te apetece?

Un saludo,

Clara *
Google España

+34 91 *** ** ** (direct)
+34 91 *** ** **(main)

Nunca habría podido pensar que una linea descontextualizada de una conversacion en twitter sobre la presunta barra libre que había al final de las conferencias podría tener este resultado. No hará falta decir nada de la cara que se me quedó al verlo. No estoy muy acostumbrado a ir a este tipo de eventos/saraos tecnológicos, así que no se muy bien lo que esperar. Sobre todo si están organizados por google y dirigido al peligroso y temible colectivo de los programadores web.

Tras intercambiar un par de correos y adelantar un montón de trabajo para poder escaparme de la oficina el jueves, confirmo mi asistencia. Y aqui llega la parte de la fé. No tengo confirmación ‘oficial’ de la invitación. Solo la palabra de Clara, que me asegura que no tendré ningún problema, y que puedo contactar con ella en su móvil en caso de haberlo.

Esto me inquieta un poco, pero creo que de todos modos iré. A la aventura. Una oportunidad así de interesante no se deja pasar por una tontería, sobre todo cuando te lo proponen de manera tan amable (y sorprendente!).

Soy consciente de que todo esto podría ser una elaborada broma, de esas que te siguen recordando años y años después de cascartelas. Sé que es muy posible que alguien pueda echarse unas risas épicas a mi salud. Pero soy así de pardillo.

En resumen, suponiendo que me dejen pasar, podeis esperar algún post rápido, twitteo intensivo en directo, y quizás hasta alguna foto. Y si no me dejan pasar y todo era una coña, pues por lo menos habrá sido un jueves diferente. Nos vemos.

Actualización:
Significado de la expresión ‘quedar mal': publicar un post diciendo que no has recibido confirmación, y recibir la invitación oficial a los pocos minutos de publicarlo.

El problema de las 8 horas al dia

Piensa. Videojuegos, divx y en general, ocio aparte… ¿cuantas veces te has pasado 8 horas seguidas sentado delante de un ordenador haciendo algo productivo?

Altos y bajos a lo largo del dia
No tiene sentido. A lo largo del dia, todo el mundo atraviesa momentos de distinta agudeza mental que afectan a cualquier cosa que estés haciendo. De acuerdo, existe esa mítica zona en la que te puedes ver metido por 8, 10 o más horas, cuando te concentras de tal manera en algo que el mundo exterior queda a tu espalda y no tienes más ante ti que un camino, claro y despejado, que te lleva a la consecución de la tarea que estes haciendo. Joder, me pongo cachondillo solo de pensarlo.

Pero eso no es mas que la excepción. Por lo general, el tiempo máximo que puedo estar concentrado en algo sin interrupciones esta entre las 3 y las 5 horas, con una clara tendencia hacia el 3. Despues de ese tiempo las condiciones cambian. El ritmo se ralentiza, el cuerpo me pide movimiento, el cerebro me pide glucosa, los ojos me piden distancia. En otras palabras, es el momento de dejarlo. Pero aqui nos encontramos con el principal inconveniente: el horario de oficina y las expectativas que crea.

El problema de las 8 horas seguidas
El turno de 8 horas es una reliquia del pasado, casi una herencia de la revolución industrial. En una fábrica, se aprietan x tornillos por hora, y al cabo de 8 horas, de algún modo u otro, tienes que haber puesto algo menos de 8x tornillos, si cuentas las pausas para tomar un café y mearlo. Fácil. Pero el problema es que un trabajador de factoría no tiene que aplicar grandes dosis de pensamiento analítico o estratégico para llevar a cabo su trabajo. Está apretando tornillos o no los está apretando y todo es sencillo. Sin embargo, cuando la materia prima del trabajo es la información, cualquier tarea implica el uso de una capacidad de interpretación y juicio.

La lectura que hagas de una lista de requisitos, o la respuesta a un correo electrónico con un informe de fallos varían tremendamente dependiendo de la capacidad de análisis que tengas en ese momento. El diseño de una librería de funciones o la optimización de un bloque de código requieren de una evaluación crítica constante para llegar a buen término. Y el tiempo durante el que se puede mantener este nivel de funcionamiento mental de manera continua es limitado.

Puedes intentar darlo todo y seguir. Cada nueva linea de código aumenta posibilidades de arruinar el trabajo probablemente brillante, que hiciste durante esas primeras 3 horas de gloria laboral. La energía creativa simplemente no está ahi. Pero la productividad se estrella y abre un surco en el suelo, estilo Caballeros del Zodíaco.

Consecuencias
Idealmente, en ese momento lo apropiado es descansar unas horas y salir a dar un paseo, hacer algo de ejercicio. O quizás echar una siesta. Cualquier actividad que te permita recargarte un rato. El problema es que normalmente, esto no es posible. La única opción es el purgatorio de oficina, hacer que parezca que estás ocupado. Aún hay trabajo que hacer, pero lo que no hay es la energía mental para hacerlo.

Durante esas primeras horas de trabajo, has sido feliz. Estabas siendo útil para tí mismo y para los demás. Estabas cumpliendo con tu deber. Y que coño, te estaba quedando niquelao. Despues, lo único que haces es contar las horas hasta que llegue el momento de huir. Sin dejar de vigilar cuando alguien se aproxima, claro. No puedes dejar que te vean ‘de brazos cruzados’ por que entonces descargarán sobre tí los siete marrones de Egipto.
Sabes que aún no has terminado (siempre hay trabajo que hacer) pero no te ves capaz de hacerlo. El avance que vas a conseguir es mínimo en relación al esfuerzo necesario. Simplemente no es rentable, sobre todo cuando sabes que con unas horas de distracción podrías volver a clavar otro par de horas épicas. Pero no hay salida. ‘Prohibido salir del edificio durante…‘ suele decir en las normas.

Para cuando por fin llega la hora de salir, es esta sensación de alerta constante, esas 4 o 5 horas de vivir como una presa que se sabe acechada por un depredador, lo que ha terminado de producir un estado de fatiga mental que ya no vas a quitarte de encima en lo que queda de dia.

No se vayan. Aún hay más.

STOP! Hammer time!

Hay un detalle que no he mencionado hasta ahora. Si trabajas en una oficina, es poco probable que vayas a disfrutar de esas 3 o 4 horas sin interrupciones. Puede llevarte 30 o 40 minutos meterte al trapo, y justo cuando la locomotora empieza a tirar con fuerza, alguien viene con su ‘deja lo que estés haciendo y ponte con…’ de prioridad total y absoluta. El servidor se cuelga y hay que hacer algo con el. Alguien decide que eres su google particular y no deja de hacer pregunta tras pregunta.

Si te interrumpen cuando aún no has podido empezar, estás bueno. Respira, vete a por el primer café de la mañana y abre el Solitario. Ya has jodido el dia entero.

Soluciones. Ideas.

  • Abolición total y absoluta de la cultura empresarial, del trabajo, de la vida sedentaria, de 5/6 de la población mundial, y de la civilización en general. Poco práctica.
  • Seguir como hasta ahora y que le den por culo a todo. La mas factible, lamentablemente. Existe una inercia tremenda, las viejas ideas no mueren hasta que no mueren los viejos pensadores. Y total, a nadie le importa que te estés tocando los huevos siempre que parezca lo contrario.
  • Horario flexible. El horario flexible es mentira. Si apareces a las 8 y a las 12 agarras la puerta, te van a sacar cantares, por mucho que las cosas progresen.
  • Teletrabajo. Interesante pero jodido. Requiere mucha disciplina. No solo para cerrar la puerta de la habitación y ponerse a currar, si no para tener las cosas planificadas y bajo control, ya que el teletrabajo hace díficil responder a las emergencias. Emergencias que muy raramente son tal cosa, pero que van a seguir estando ahi. Si teletrabajas, pero tienes que mantener un horario rígido, realmente no adelantas nada. No puedes irte al gimnasio a media mañana si cuando estés allí vas a recibir cuarenta llamadas.
  • Combinación de todas las anteriores. Un dia en casa, otro dia en la ofi, otro dia hace un sol excelente y trabajas tomando claras en una terraza… es bonito soñar.

Personalmente, creo que la tendencia se orienta a las 3 ultimas, con el teletrabajo siendo cada dia más posible a medida que las ciudades son cada vez más grandes, las telecomunicaciones mejores y la clase directiva mas propensa a jubilarse o ser encarcelada por delitos financieros.
Es mi apuesta. Llevo bastante tiempo pensando en ello y cada vez me parece mas atractivo. Pronto empezaré a dar el coñazo por la oficina a ver que consigo.

¿Y ustedes, ilustres lectores? ¿Que piensa el resto del mundo?.

Actualización: ¡Hola, meneadores!. Este post forma parte de una pequeña serie de post sobre mi “desacuerdo” con el mundo laboral que he escrito durante los últimos dias e iré publicando a lo largo de los próximos. Podeis leer la primera parte en 3 conclusiones sobre el trabajo.

Arthur C. Clarke – La ciudad y las estrellas

Más lecturas de mayo.

La ciudad y las estrellas narra los avatares de Diaspar, un territorio marcado por su propia leyenda, la última ciudad construida en la Tierra por quienes fueron capaces de conquistar el espacio. Desde los más oscuros confines del Universo, los Invasores atacaron el imperio creado por el hombre y lo confinaron de nuevo a la Tierra, desmoronando así una época de grandeza y esplendor

Como Luz de otros días se me hizo corto y me quedé con ganas de Clarke, saqué este otro tomo de la pila y me lancé al ataque. Tampoco ha durado mucho.

En primer lugar, hay que decir que leer dos libros del mismo autor separados por casi 50 años de diferencia hace que se noten unas diferencias brutales. Publicado en 1956, La ciudad y las estrellas tiene un tono más pulp e inocente que otros títulos más recientes de Clarke, con criaturas de aspecto extraño, robots de intenciones misteriosas, cierto aire más mágico que científico (confirmando aquello de ‘cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia’ que Clarke diría unos años despues) y personajes bastante estereotipados, que son quienes llevan la carga de la historia, tal y como se podría esperar de ellos.

Resulta un poco díficil comentar el libro sin hacer un breve repaso del argumento, asi que si tienes intención de leerlo algún dia, no sigas leyendo y sal a buscarlo. Los proximos párrafos contienen SPOILERS :)

En cierto modo, también se toca el tema de un shock cultural en el sentido más literal. Lo que queda de la raza humana despues de milenios de aislamiento se ha dividido en dos ‘naciones’ cuya vida es muy, muy diferente. Unos viven una existencia sofisticada, larga y cuidadosamente planificada, pero completamente uniforme y sin significado, llevados de la mano por una ‘computadora central’ que los ha cuidado durante miles de años. Otros han optado por una vida más sencilla y breve, pero de caracter más profundo.

Hasta que un día llega un héroe-elegido-mesias que desafiará los tabúes de ambas sociedades, descubrirá su historia perdida, sus antecedentes comunes y el origen de sus diferencias. La gente pierde el miedo, superan el choque de culturas y juntos podrán volver a ser lo que la humanidad un día fué, etcetera, etcetera.

El libro tiene dos o tres puntos críticos en los que la historia da un giro repentino, y todo lo demás es un detalle del viaje espiritual del protagonista, de su despertar al conocimiento, o que se yo. Sin embargo, consigue mantener el interés dando un volantazo cuando empiezas a cabecear entre página y página y el resultado final es más o menos satisfactorio. No estira las cosas inútilmente ni te deja con ganas de mas, aunque su lectura tampoco le cambiará la vida a nadie. Un buen título de ciencia ficción clásica para leer sin grandes pretensiones.