Viene la navidad.

Mucha alegría, colorines y belenes,
todo el mundo a emborracharse
que viene la navidad.
Es una cosa muy bonita
y muy enternecedora
y que a todos nos da la felicidad.

Viene ya la Navidad
y, tú ¿qué cojones vas a hacer?
¿Qué cojones vamos a hacer?
¡Romper las bolitas!
¡Quemar el espumillón!
¡Pisar los belenes!
¡Matar al cuñado pesao!

Mucha alegría, todo el mundo tan contento,
todo el mundo sonriendo,
todo es amor y paz.
Y todo el mundo esta comprando regalitos,
todo cristo es Onassis cuando llega la navidad.

Y loca, loca, toda toda la bandita,
¡Toma, toma, dale, dale,
vamos todos a comprar!
Y venga, venga regalitos y la hostia,
compra, compra muchas cosas
que no valen para ná.

Viene ya la Navidad
¿Y que cojones le vamos a hacer?.

All hail Mamá Ladilla.

Abrazos extendidos en el tiempo

A veces, miras a alguien a los ojos, y las costumbres y/o modos no te permiten abrazarlo aunque quieras.

Incluso en esas ocasiones en las que un abrazo es lo que mas deseas, lo que necesitas. Intensamente. Durante un rato.

Olvidarte de todo lo demas, tener un punto fijo desde el que olvidar. Apretarlo hasta que forme parte de ti. Para siempre.

Canción triste de Enemy Street.

A veces estoy tan cansado… los dias se suceden en un círculo interminable, llenos de hábitos construidos para tapar el vacío que hay en el corazón de las cosas. Existo, y por tanto tengo que ocupar mi tiempo. Y ya esta.

Solo en algunos momentos de escapismo, cuando estoy totalmente zoned out con la nariz metida en un libro o simplemente pensando mientras finjo estar dormido para que nadie me moleste, mis ideas se aclaran, comprendo que debe haber un propósito final. Algo. Alguien.
Breves momentos de verde perdidos en un mar de grises.

Me cuesta entender por que las otras personas actúan como lo hacen. Me siento tremendamente aislado. Y sé bien por que, pero no puedo evitarlo.