La putrefacción del silicio

Con el nuevo curso, llegan los nuevos conocimientos, los nuevos compañeros, los nuevos constipados y catarros varios, y los nuevos ataques de putrefacción del silicio.

Ayer, el pequeño Pentium 133 que ha estado un año enrutando las cositas de mi red, infatigablemente, sin ni siquiera el rápido alivio de un reset en todo el verano, empezó a morir. El ventilador de la fuente de alimentación comenzó a hacer un ruido bastante fuerte, que traté de solucionar con el habitual típico golpecito en plan palmada-en-la-espalda-ánimo-chaval que dio nombre al hacking. A los pocos minutos la cosa zumbaba alegremente otra vez, asi que pensé en moverlo lo suficiente como para darle un buen soplido, a ver si quitando el polvo la cosa medraba.

Como el contorsionismo no es mi fuerte y el zulo donde esta metido el trasto es bastante mínimo, decidí apagarlo y sacarlo completamente para poder darle un repaso mas completo. Saqué mi pincel-plumero-informático y cuando la cosa quedó a mi gusto, devolvi a la bestia a su jaula y pulse el interruptor de encendido de nuevo.

Y se desató el caos. Fue como si un millón de sectores del disco duro gritasen, y de repente callasen a la vez. Para luego volver a gritar y volver a callar. Y volver a gritar y volver a callar. Y después la nada.

El quinto jinete del apocalipsis, la putrefacción del silicio, la adaptación de los mitos de Chtulhu a la era de la información.

Asi que aqui estoy, fsckeando el disco en mi pc, mientras el resto de los equipos solo-windows están en cuarentena. Es una sensación rara, agobiante… incluso angustiosa, el hecho de pensar en encenderlos y conectarlos directamente a la red después de un año de sonreir condescendientemente cada vez que alguien me decía ‘tio, no se que le pasa a mi ordenador pero se reinicia cada 60 segundos’.

Que asco da la informática a veces. Sobre todo cuando pasa una cosa como esta y de repente tu mayor prioridad es conseguir un disco duro de repuesto cuanto antes. Y por supuesto, no hay backups que valgan.

FSCK! >_<

Se necesita horario

Hace solo unas pocas horas mandaba a la mierda a un amigo que me comentaba que ya solo quedan unos dias para empezar de nuevo el curso.
Pensarlo me deprime, pero en realidad creo que lo necesito. Necesito tener unas horas comprometidas de modo que pueda estructurar mi dia. Saber a que hora tengo que levantarme, a que hora estaré en casa. Saber que tengo tantas horas para hacer el vago antes de bajar a la autoescuela, saber que despues de la autoescuela me quedan tantas horas hasta la hora oficial de la cena-con-mamá-y-papá. La hora de postear. La hora de dormir.

Este mes ya se esta alargando demasiado. La rutina de la no-rutina me descentra desde por la mañana y no saco nada en claro al final del dia. Y cuando parece que empiezo a cogerle el gusto, llega un catarrazo-gripazo cataclísmico, las fiestas de la ciudad y la segunda ronda del catarro. Resultado: lo hago el lunes, lo hago mañana, lo de siempre. No se ni como he sido capaz de volver a postear y de darle dos manitas de pintura nueva a la hoja de estilo.

Risas inesperadas. Beer…

I must not drink beer.
Beer is the mind killer.
Beer is the little death that brings total obliteration.
I will face my beer.
I will permit it to pass over me and through me.
And when it has gone past.
I will turn my inner eye to see it’s path.
Where the beer has gone there will be nothing.
Only I will remain.

With many apologies to Frank Herbert’s “Dune”

(encontrado en Jumbled thoughts from a jumbled mind mientras buscaba un script para convertir el correo de gmail en un feed rss.)