Ultimamente he reiniciado la lectura de ‘Asi habló Zarathustra’, por aquello de que fue Nietzsche y la voluntad de poder lo que mas llamó mi atención en los años de filosofía en el instituto.
Alguna vez me han dicho que los posts mas inspirados (me cuesta creerlo) son los de los fines de semana a horas intempestivas, cuando llego a casa etílicamente inspirado. Ni yo me lo creo, pero son esas palabras las que me hacen escribir esto.
Hoy, en un acontecimiento improvisado, la despedida de un amigo más que se va de la ciudad, con 20 o 25 personas sentadas alrededor como fue habitual hace 3 ó 4 años, me he sentido solo… de todas las personas que había, faltaban muy pocas… la mayoría figurantes. Solo como se sentiría el actor principal de una obra de teatro sin antagonista. Tanta gente sin ningún elemento que los cohesione. Triste.
Cualquiera de los que se han sentado a mi lado no ha sido mas que un doloroso espacio vacio. Un espacio inmenso e infinitamente cercano del que nunca nadie llenará los resquicios. Una capa más al caparazón. Ya casi ni se sienten,.