¡No, ni idea!
¡No, ni idea!
¡NO, NI PUTA IDEA!
Gracias a Q. Tarantino que con su frase de la última historia de Four Rooms me ha permitido expresar esto.
…la tiene cualquiera…
En realidad no ha sido tan mala. Simplemente lo que ha ocurrido es que hay cosas que me dan vueltas en la cabeza (ver post anterior) y no he dormido nada. Creo que solo he dormido 2 o 3 noches de las últimas 7. El resto, las he pasado todas desvelado, dando vueltas en la cama, mirando el techo, pensando, caminando arriba y abajo por la habitación. Antes cuando me pasaba esto, lo que hacía era levantarme y (en ocasiones completamente a oscuras) buscar un boli, un papel, y escribir todo lo que me pasaba por la cabeza. Así al dia siguiente (si conseguia descifrar lo que había escrito) tenía la seguridad de no haber olvidado nada, y dormía tranquilo sabiendo que nada de lo que rondaba mis pensamientos iba a quedar olvidado, y que meditaría sobre ello más tarde. Mientras me aburría en clase, por ejemplo.
El caso es que hace ya un par de años que cada vez lo hago menos. Lo propio sería levantarse y clavar un post rapidito aqui, pero los niveles de pereza contra los que tengo que luchar para eso son excesivos.
Llegados a este punto, pueden ocurrir dos cosas. O llego a una conclusión satisfactoria de esos asuntos, y al fin me libro de ellos, o bien me quedo dormido, los olvido y vuelven la noche siguiente, o al cabo de unos dias.
Anoche fue una de esas noches. Concretamente una de esas en las que no tenía demasiado claro lo que escribiría si me levantase. Aun así me levanté y me tiré unos 20 minutos sentado frente al ordenador, mirando alternativamente el monitor apagado y un poster mangado del Zero Cafe en la pared **autorecordatorio: subir unas cuantas fotos de la lilacueva para visionado por parte de mis ilustres (por lo escasos y selectos) visitantes**.
Trato de ponerme a leer, pero (por primera vez en mi vida) ni siquiera consigo centrar mis pensamientos para leer 4 lineas seguidas. Empiezo a juguetear con un reloj de pulsera sin correa que lleva unos dos años dando vueltas sobre mi mesa. Sigue sin entrarme el sueño, y no soy capaz de detenerme en una idea el suficiente tiempo como para saber en que coño estoy pensando.
Hace un rato me dio un puntito nostálgico hablando con Nur sobre algunas “viejas” canciones. Enciendo el monitor y me encajo los auriculares inálambricos en el cráneo. Con cuatro clics me pongo un par de álbumes de Nightwish y dejo caer la cabeza sobre la mesa. No. No me pone. No es esto lo que necesito. Levanto la cabeza, agarro el ratón y me enchufo el Enthrone Darkness Triumphant de mis amigos Dimmu Borgir.
Aaaahhh, siiiiiii…. empieza a sonar Mourning Palace… me trempaaaa, me trempaaaaa.
Ha sido un fin de semana jodidamente intenso y divertido. Han sido varios dias de fiesta ininterrumpidos, ni siquiera por unas horas de sueño. Recordando momentos, viendo fotos, brindando por el pasado, brindando por el futuro, recordando a los que ya no están y conociendo a gente nueva, arreglando cuentas pendientes, contando secretos que ya no tienen importancia y todo eso. Apretando los lazos, o los nudos o algo asi, que dirían en una peli de sobremesa en Antena3.
Y lo mejor es que no he tenido el golpe de nostalgia que esperaba que iba a tener. Hay mucha gente a la que echo de menos, y en especial algunas personas, pero los que aun tengo a mi lado, y los que se van incorporando, valen por todos/as.
Tampoco es que no haya tenido algunos momentos de bajón, pero han sido cortos y no han dejado marca, así que podría decirse que sigo contento. El fin de semana me ha sacado de la trayectoria descendiente que estaba siguiendo los últimos dias.
Realmente no sé que es lo que ha cambiado, o si algo ha cambiado realmente, pero hace exactamente una semana, de repente todo me parecía una mierda, lo pasado, lo actual y lo por venir, pero sin más, tengo el proyecto del curso casi terminado, apenas quedan un par de meses para que llegue el verano y no tengo mas preocupaciones que mis comidas de coco habituales.
Estoy de buen humor.